23 febrero 2015

Votar al PP sí es voto de castigo


Estimadas compañeras de la prensa.

Os escribo estas breves líneas porque, aunque el caso que motiva mi reacción se podría considerar aún aislado, la cercanía de varios comicios electorales me hace intuir que, si no estamos vigilantes y hacemos autocrítica, el error que lo protagoniza estaría a punto de extenderse y podríamos llevar a la ciudadanía a una confusión generalizada.

El error al que hago referencia lo cometía esta mañana Pepa Bueno en Hoy por hoy de la Cadena Ser, cuando, valorando unas encuestas electorales, calificaba el voto que los ciudadanos ofrecían a cualquier opción política que no fuera el Partido Popular o el PSOE como "voto de castigo". Pepa Bueno, seguramente despistada o víctima de los síntomas de un catarro o alguna molestia similar, no solo lo nombraba de pasada, sino que titulaba así su análisis, insistía sobre ello e interpelaba a sus contertulios al respecto de los motivos de ese "voto de castigo".

Obviamente, el de Pepa Bueno era un equívoco tremendo —del que lamentablemente conocemos muchos precedentes—, porque, aunque al margen de PP y PSOE se de algún caso aislado y exitoso de oferta política con programas poco definidos o conocidos, la mayor parte de partidos con representación parlamentaria en el estado español tiene sus programas muy bien trabajados y sus votantes los conocen y desean que se apliquen. Vamos, que la gente les conceden su voto a conciencia, no para castigar a nadie. 

Eso no quiere decir, claro está, que el voto de castigo no exista, pues cada vez más gente tiene claro que votar al PP —e incluso al PSOE según dónde— es votar castigo seguro. El castigo de precarizar el mercado laboral; el castigo de apretar a la clase trabajadora; el de condenar a decenas de miles de jóvenes a buscarse la vida en el extranjero; el del fomento de la incultura; el castigo de condenar a la pobreza y a la miseria, económica, social e intelectual a la mayoría de la población...

Claro, el error de Pepa Bueno era de bulto, pero ya digo, seguro que ha sido accidental. Porque nadie creerá que esta periodista, la Ser o algún otro medio de masas español utilizaría erróneamente la figura del "voto de castigo" para plantear  una mentira organizada mediante la cual hacer creer a la población de que todo debe girar alrededor del PP y el PSOE, que lo normal es votarles a ellos, y que todo lo demás es accesorio, vulgar o accidental, de manera a conducir a que todas las personas o el mayor número de nosotras votemos a uno de ambos.

Obviamente, no faltarán medios y periodistas que participen de esa torticera propaganda, pero nuestra responsabilidad es distanciarnos de ellos, de manera que la ciudadanía diferencia a periodistas de manipuladores y voceros, y pueda —como es su deber— condenarlos al ostracismo.

Confiando en que todas hagamos un ejercicio responsable de nuestra labor informativa, me despido atentamente.
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