02 mayo 2014

¿Es usted un imbécil?


Lo más fácil —y quizás lo más justo, habida cuenta de los calificativos que recibimos todos los que advertimos que aquello era un timo evidente—, sería decirles que son ustedes unos imbéciles. Al fin y al cabo, cuando Francisco Camps y Rita Barberá salieron en vísperas electorales a anunciar —recién estafados con la Copa América— la llegada de la Fórmula 1 a las calles de Valencia “a coste cero” siempre que ellos ganaran las elecciones, no hicieron otra cosa que tratarles como sobornables imbéciles

Entonces los indicios de que aquello era una estafa eran notables, pero bueno, con Canal 9 —que el Señor la tenga en su gloria— dando la matraca con los grandes eventos, “l’oratge i els moros i cristians”, quizás su capacidad de discernimiento se vio ligeramente afectada. Sin embargo ahora, siete años después, lo sucedido con la Fórmula 1 en Valencia es un hecho no sometible a interpretaciones. Francisco Camps y su gobierno, con la complicidad de Rita Barberá y el respaldo del PP, no solo contrataron la Formula 1 en Valencia sabedores de que sería un negocio deficitario, sino que además, en una acción que resume a la perfección su calidad política y humana, Francisco Camps, la víspera de dimitir por el ‘caso de los trajes’, decidió dedicar su última acción como presidente de la Generalitat a ampliar el contrato —que desde 2009 se sabía ruinoso— de la carrera valenciana y cargar todos los costes que pudiera ocasionar al bolsillo de los valencianos. 


“Si les engañé como a imbéciles, pagarán como imbéciles” se podría decir que pensó Francisco Camps cuando —como hemos conocido esta semana— dedicó su último aliento presidencial a beneficiar a Bernie Eccleston (que a saber qué le daría a cambio). No obstante, aunque fuera Camps el primero que barajara que ustedes pudieran ser imbéciles y el que después nos tratara a todos como tales creyéndose avalado por la cantidad de gente que le votó —no una, sino hasta tres veces—, nosotros no reincidiremos en ese insulto y ese trato hacia ustedes.

Eso sí, el Partido Popular no ha dejado de hacerlo. Cada día que el Consell mantiene a Francisco Camps en su escaño de diputado y beneficiándose de los privilegios de la figura de ex presidente de la Generalitat después de conocerse esta semana que cometió semejante vileza, es un nuevo insulto a todos los que depositaron alguna vez su confianza a través del voto en el Partido Popular valenciano. No es que él les tratara entonces como imbéciles, es que él, junto a Alberto Fabra, su gobierno y el resto de diputados de su partido, así como sus bases que no saltan a reprender a su antiguo líder, siguen pensando que ustedes son imbéciles ahora. 

La pregunta es, ¿lo son? ¿Van a votarles otra vez?

PD: Como les decía, aquí no caben interpretaciones. Toda la prensa valenciana recogía esta semana la turbia e indigna jugada de Francisco Camps, respaldada por el que entonces era su equipo de gobierno. 

Que el gobierno actual o su partido no tomen medida alguna contra Camps a raíz de esta revelación, significa un aval implícito a aquella gestión. Nadie, especialmente ninguna de las personas que votaron al PP con Francisco Camps como cabeza de cartel, debería dejar de saber la opinión que ese partido tiene de ellas y su confianza en que pueden continuar insultándolos y engañándolos indefinidamente. Por su bien y el de todos, aunque pueda resultar duro, yo se lo contaría.
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