28 mayo 2014

Así no, señor Roig

No sé si se habrán enterado, especialmente si son de fuera, pero hace unos días saltó en la prensa valenciana la noticia de que "Juan Roig regalará a Valencia un circuito de running de dos millones de euros". Lo cierto es que quien lo realizaría es la Fundación Trinidad Alfonso de la que el amo de Mercadona es presidente, pero vamos, los medios más serviles se afanaron en delimitar en él el mérito, que es al final lo que se persigue con la acción. En cualquier caso tras el anuncio me sorprendió no escuchar una sola voz crítica al asunto. "Al fin y al cabo, ¿dónde está la pega?", se preguntará más de uno. Hasta yo mismo me quedé noqueado en un principio, pues soy un directo beneficiario de la infraestructura. Sí, soy uno de los miles de ciudadanos que a diario bajan al parque del viejo cauce del río Turia a correr y soy consciente de que el volumen de paseantes, corredores y ciclistas que coinciden durante muchas horas al día en el cauce necesitaban de una solución de este tipo. Sin embargo no me costó muchos minutos encontrar la trampa —y gorda— de la jugada de Roig y me alarma que nadie, especialmente ningún político (de los medios de persuasión, en todo lo relacionado con el empresario, espero realmente poco), haya saltado a señalarla.

Y el asunto es bien sencillo. El parque del Turia es público, se construyó con dinero público y su correcto uso depende de la administración pública, en este caso el Ayuntamiento de Valencia. Debe ser el ayuntamiento el que regule el uso del parque, y si se produce en él algún conflicto entre usuarios, debe ser el ayuntamiento quien le ponga remedio. ¿Pero por qué no aceptar un "regalo" de Roig? Porque no se trata en absoluto de un gesto altruista, sino una manera de introducir una falsa "caridad" y "altruismo" de los ricos a su libre elección, en sustitución del correcto funcionamiento de la sociedad, que sería que estas grandes economías pagaran los impuestos que les corresponde —sin evadirlos mediante paraísos y artificios fiscales (como las fundaciones)— de manera que las administraciones dispusieran del dinero necesario para atender sus prioridades, sean estas colegios, hospitales, servicios a dependientes o pistas de running.

No, señor Roig, no es generoso ni altruista que "regale" una pista de running y camufle al tiempo la negligencia del equipo de Rita Barberá en la ordenación de usos del parque del viejo cauce del Turia. Lo generoso sería que el empresario multimillonario se pusiera del lado de las fuerzas políticas que exigen más a los que más tienen (actualmente hace todo lo contrario), renunciara a cualquier tipo de artificio para evadir pagar los impuestos que le corresponden (sé que, por su pericia empresarial, nunca le faltaría de nada) y denunciara a los gestores que hacen un mal empleo de los impuestos (en saraos, por ejemplo, como la Fórmula 1 que auspició su hermano Fernando y que ha sangrado a todos los valencianos). Todo lo demás es un puro artificio. Y en esas condiciones, obviamente, su circuito no se merece más que un no rotundo.
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