23 marzo 2014

Los héroes de la transición

Foto: Marc Riboud 

Quizás el lector no sepa situar la foto que encabeza este artículo aunque seguro que la ha visto al menos una decena de veces. Les ayudaré: la imagen la tomó el fotógrafo Marc Riboud en la famosa protesta de octubre de 1967 en la que alrededor de 100.000 estadounidenses marcharon hacia el Pentágono y lo rodearon para exigir la retirada de su ejército de la Guerra del Vietnam. 

En la marcha se produjeron centenares de detenciones y no faltaron enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y algunos manifestantes. Sin embargo, aquella protesta, una de las centenares que se produjeron con el mismo motivo antes de que finalmente el gobierno estadounidense recapitulara en su escalada belicista, pasó a la posteridad como una de las más célebres y determinantes marchas pacifistas de la historia.

Y si es así, además de que lo fue por justicia, es debido a fotos como ésta; a que escritores como Norman Mailer y otras figuras de la cultura popular, participaron en ella y la inmortalizaron en sus obras; y a que, a pesar de los pesares, los poderes fácticos detrás de esa guerra no tuvieron la fuerza en EEUU para silenciar ese clamor social. Les cuento todo esto porque me han pillado las noticias de la llegada a Madrid de las Marchas por la Dignidad y la muerte de Adolfo Suárez, leyendo precisamente Los ejércitos de la noche, la obra en que Mailer retrató aquella marcha del 67; y su relato y la historia, comparada con estos dos acontecimientos actuales, sirven para retratar de un modo preciso la España en que vivimos.

Porque, teniendo en cuenta que en España no se ha producido ninguna marcha que exija a sus participantes un sacrificio personal tan grande como éste, ¿cómo ha de ser de poderosa la oligarquía de un país para silenciar mediáticamente la que seguramente sea la protesta más relevante de su historia? Ese estado, sus instituciones y su funcionamiento, están podridos más allá de toda duda; sin necesidad de contrastarlo con los centenares de ejemplos que lo corroboran (empezando por el hecho de estar gobernado por una organización con una finalidad presuntamente delictiva). 

Pero eso es lo que ha pasado este fin de semana, que un sentir ciudadano multitudinario —que hace palidecer a la marcha estadounidense del 67, que movilizó tan solo a 100.000 personas de una población de 200 millones de habitantes— ha intentado ser criminalizado o reducido a una noticia de fondo; paradójicamente al tiempo que todos los mass media se ponían de acuerdo para honrar a uno de los actores —con mucho texto, pero poca enjundia— de la transacción política según la cual España pasó de estar gobernada por una dictadura a una democracia intervenida, para que el poder real siguiera en manos de la oligarquía que, cual país bananero, aún detenta el poder real.

Sin embargo no hay que tirar la toalla, porque esta oligarquía cada vez engaña a menos gente y dentro de poco ya no engañará a nadie. La historia glosará a los que marcharon sobre Madrid el 22 de marzo de 2014, como honra a los estadounidenses del 67. No será, como entonces, la última protesta, pues seguirán muchas más hasta que consigan derribar el régimen caduco que nos gobierna, pero la victoria será suya. Será nuestra. Y entonces sí, los héroes de la transición, ellas y ellos, serán justamente reconocidos por ese nombre.

Foto: Fernando Alvarado/EFE
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