28 febrero 2014

Un pijo en cada clase

Los progenitores de las alumnas del colegio Guadalaviar de Valencia, generan cada día varios atascos a la puerta del colegio al llevarlas en sus 4x4. A estos, como a los del fútbol, no les cae ni una multa.
Dicen que es para dar libertad de elección y que "son todo ventajas", pero lo que persiguen es lo contrario: segregar a las personas desde bien pequeñas entre privilegiadas y desfavorecidas, ganadores y perdedores. En definitiva, separar a los suyos de la plebe. Eso es lo que fomenta y persigue la implantación por parte del gobierno valenciano en manos del PP de una medida como la del distrito único para la escolarización de las niñas y niños a partir del próximo curso en Valencia y otras grandes poblaciones de la autonomía. Una medida que, unida al trato preferente de la administración a los centros concertados (por lo general, de enseñanza confesional católica), consagra las facilidades para que algunos progenitores puedan llevar a sus hijos a centros que a su vez llevan años poniendo todo tipo de trabas para que acceda a ellos alumnado que, por motivo de raza o posibles de la familia, no les interesa mezclar con la descendencia de familias con posibles.

Sinceramente he de confesarles que yo, que acudí a uno de esos centros, nunca llevaría a mi descendencia a uno de ellos para aislarle de la realidad y pluralidad de la sociedad en la que viven, pero lo importante aquí no son las preferencias de cada uno, sino la sociedad que se construye con estas prácticas. Y la que está ejecutando el PP a marchas forzadas apuesta por la desigualdad y el aplastamiento del prójimo, de los más débiles. Unos débiles que, no se equivoquen, vamos a acabar siendo la gran mayoría, si es que todavía no lo somos. 

¿O es que usted es de los que todavía creen que, aunque hayan perdido el empleo o estén en el filo de perderlo, llevar a sus hijos en coche al colegio de monjas de la otra punta de la ciudad les va a hacer de "clase media" o alta por osmosis? ¿No creen que su hija estaría más y mejor preparado para enfrentarse a la vida si se cría con los chavales de su barrio, aunque sean de todos los colores? ¿No sería mejor que toda la chiquillada disfrutara esa experiencia en colegios públicos bien dotados de recursos y libres de supercherías? Claro que sí. Es más, el ideal debería ser que se prohibieran los colegios privados y todo el mundo pudiera disfrutar de al menos un hijo de pijos en cada clase. El futuro sería, no cabe duda, mucho mejor para todos.

Nunca es tarde...
¿No han escuchado todavía el primer disco del tándem Tomàs de los Santos y Borja Penalba? Pues no dejen de hacerlo. Dones i dons es de lo mejor que he escuchado publicado en el País Valencià en los últimos tiempos. Canción de autor, pausada, pero densa e intensa y musicalmente llena de matices.

Esta noche (1 de marzo de 2014) lo presentan en el Teatre Micalet de Valencia. Ante ayer aún quedaba alguna entrada, ahora no lo sé. Si tienen suerte, igual pueden asistir a una cita para recordar.

Les dejo aquí el disco:


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