20 febrero 2014

Perla, tira de la manta

Francisco Camps, escoltado por Rita Barberá y Milagrosa Martínez, en 2010. (Foto: Levante-EMV)

Coincidiendo con la noticia de que ya hay fecha para el inicio del próximo juicio de la trama Gürtel en Valencia, varias cuestiones han comenzado a rondarme la cabeza y me he decidido a escribir para ver si me deshago de ellas. Les explico. El juicio en cuestión (porque va a haber más) es el referido a la contratación con la trama por parte de la Generalitat del stand de Fitur entre 2005 y 2009. Sí, aquel pabellón que cada año brillaba más que el sol, que era el más grande y también el más caro de toda la estúpida feria del turismo ("¿por qué no gastar a manos llenas el dinero público si una crisis es un horizonte imposible?", se preguntaban nuestros gobernantes haciendo gala de su buen tino) y que resulta que se contrataba —presuntamente— al entramado Gürtel tras un concurso amañado, avalado por las ex conselleres Milagrosa Martínez —alias 'La Perla'— y Angélica Such, y ejecutado por su equipo. Al menos eso es lo que considera la fiscalía anticorrupción, que acusa a ambas, a buena parte de su equipo y a los capos de la trama Gürtel de estos delitos, con la perspectiva en algunos casos de que su próximo destino sea una celda.

Y la principal incógnita que me zumba en la cabeza es, ¿qué demonios piensan decir las ahora diputadas del PP para justificar su inocencia? Las opciones son dos. La primera y más descabellada es negar los hechos y asegurar que las empresas de la trama Gürtel hicieron el trabajo porque eran las mejores, aunque las evidencias señalen que desde la Generalitat les filtraban todos los pliegos del concurso antes que a la competencia. La segunda, que no nieguen lo sucedido y descarguen la responsabilidad en otras personas, ya sea en sus subordinados o en sus superiores, "amiguitos del alma" de los capos de la trama.

Si tomáramos por buena la primera opción, la de que todo fue normal, ¿en qué lugar dejaría eso al gobierno valenciano, a las empresas valencianas y a los valencianos en general? No olvidemos que "lo normal" sería que el gobierno valenciano, en una competencia justa, optaba por contratar a empresas operadas por cutres y puteros (ver informe publicado por Interviu hace unas semanas), ya que eran mejores que el resto de empresas. Vamos, si como ciudadano valenciano harto del escarnio al que nos han sometido los últimos gobiernos del PP, deseo una condena, no les digo lo que desearía como empresario derrotado por la Gürtel, cuando la exculpación sería sinónimo de que mi empresa es una mierda [NOTA: ¿Dónde están los empresarios afectados por la Gürtel exigiendo destituciones políticas por todo esto?].

Si en cambio, las acusadas optan por la segunda opción, parece que lo más probable sea que acusen a sus subordinados y no a sus superiores, siendo el inmediatamente superior Francisco Camps y pudiéndose buscar el resto en la lista de invitados de la boda entre Alejandro Agag y Ana Aznar

Pero aunque la omertà es el código que ha imperado hasta ahora entre los presuntos corruptos del gobierno valenciano (el caso más escandaloso, como entre los imputados del caso Noós hay tres altos funcionarios de la Generalitat pero no sus jefes, que son los que trataron y les pasaron con Urdangarín y compañía para formalizar el —presunto— saqueo) no hay por qué perder la esperanza en que del silencio férreo se pase a la fragilidad del castillo de naipes. 

La principal acusada de este juicio, además de los capos de la trama, es Milagrosa Martínez, que —como señalaba hace unos días un artículo en El País— está empezando a funcionar por libre, respaldando con asiduidad las mociones de la oposición en el ayuntamiento de Novelda. Quizás así, ante una posible pena de prisión, esté intentando ganarse la simpatía del personal en aras de pedir un futuro indulto. ¿Pero qué mejor manera de ganarse nuestras simpatías que siendo la primera en tirar de la manta? ¿No firmaríais una petición de indulto para Martínez si señala de una vez a los responsables políticos detrás de todo este saqueo? Yo sí. Venga, perla, anímate.
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