12 abril 2013

¿Quién teme al tripartito?


Imagino que lo desconocerán, pero una de las rutinas diarias a las que se enfrenta el periodista político es rebuscar en el granero de su buzón electrónico, al que a diario llegan decenas de notas de prensa de los diferentes partidos, para ver si entre la paja —la mayor parte de lo ofrecido— hay algo de grano. En el caso valenciano, no obstante, la tarea tiene un aliciente, pues uno puede reírse leyendo la nota diaria relativa a "la amenaza del tripartito" elaborada por las mentes menos privilegiadas del PP autonómico. No cabe señalar que las notas y los argumentos que aportan son siempre ridículos, partiendo de la base de que a estas alturas es muy difícil hacer imaginar una amenaza más terrible y dañina para los valencianos que el gobierno monopartito monopolizado por el PP durante las últimas décadas y que ha dejado la terreta como un erial.

Mientras un gobierno tripartito de izquierdas no sea capaz de originar un tsunami, difícilmente será peor que los gobiernos monopartitos de Zaplana, Camps y el inoperante Fabra. Sin embargo, produce estupor ver como buena parte de la prensa autóctona recoge estas notas y reproduce la terminología apocalíptica del PP sin apenas filtro. 

Sin embargo, como no creo que se deba a una mala intención con el fin de manipular a sus lectores, ni a la necedad de los redactores que han sobrevivido a los ERE que han dejado los medios en cuadro, sino a un error en la aplicación de esa "equidistancia" tan pretendida por los medios de comunicación de masas, en su búsqueda del "término medio" y lo "políticamente correcto", me permitiré hacer aquí una pequeña matización.

La equidistancia, en el periodismo (y con ligeras variantes, en la vida), no reside en trasladar las voces de unos y otros por igual, independientemente de que digan sandeces. El papel del periodista es escuchar a todos para después, como profesional preparado que se le supone, determinar donde está el punto más aproximado a la verdad y transmitirla con honestidad a la audiencia. Si eso se hiciera, estupideces como las de "la amenaza del tripartito" nunca se reproducirían en los medios, o si se sacaran, nunca obviando que la fuente es un portavoz del "monopartito" que ha llevado a la ciudadanía a la ruina por todos conocida. Todo lo demás no es periodismo, es propaganda.
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