24 abril 2013

Para desnudar al PP no hace falta esto


No habíamos alcanzado el mediodía cuando, al pegar un vistazo a Facebook, las páginas de los diferentes diarios progres con sede e intereses en Madrid, me ofrecían ver en sus webs cómo Joan Baldoví se había "desnudado" en el Congreso en defensa de la PAH. Me temí lo peor, pero como la profesión obliga, tras decidir a qué medio regalaba la visita (esta inmediatez irreflexiva a la hora de transmitir "la información" pone de manifiesto que, pese a los bonitos discursos de sus responsables, lo que les prima es la pasta, no el periodismo), dediqué tres minutos a ver la intervención del diputado de Compromís-Equo.

Y lo cierto es que se me hicieron eternos. Al margen de la evidencia de que Mariano Rajoy no tiene arrestos para responder lo que le preguntan y defender su política ante los ciudadanos, de la réplica de Baldoví lo más benévolo que se puede decir es que fue errática. Sin fundamento, sin aportar ideas ni argumentos de peso, y además, torpemente defendido (pues el diputado lo tenía tan poco interiorizado que perdía el hilo de su lectura si prestaba la mínima atención a su "striptease"), el discurso de Baldoví no sirvió para nada a la ciudadanía a la que representa, aunque resulta evidente que sí parece haber conseguido el propósito deseado por su autor y su partido: obtener quince minutos de fama.

"Si no hace esto no sale en los medios", aseguraron sus simpatizantes cuando meses atrás Baldoví ya hizo otro número similar (entonces aireando sobres) para obtener unos segundos en la tele; y hoy dirán lo mismo. Sin embargo, que esa sea la única justificación muestra dos aspectos no muy alentadores al respecto de la alternativa política que ofrecen él y su formación. Por un lado, que a pesar de ser conscientes de que el juego de la política en España se desarrolla en un tablero marcado —con medios que solo dan eco a los numeritos y no a la sustancia, por ejemplo—, ellos están dispuestos a jugar en él (en lugar de, por ejemplo, empezar a educar a la ciudadanía, desde su posición de privilegio, a construir y consumir otros medios). Y por otro, que parecen más pendientes del numerito que del fondo, o lo que es lo mismo, de la notoriedad y el rédito electoral que del fruto que se pueda obtener de su acción política.

¿No hay otra alternativa para los partidos pequeños? La hay. Mientras veía la actuación de Baldoví, no podía dejar de observar en el margen de la imagen el rostro de Sabino Cuadra, el diputado de Amaiur cuyas brillantes intervenciones, pocas veces aireadas en los medios convencionales, circulan como la pólvora despertando mentes y simpatías por internet (como en muchas ocasiones lo han hecho las de Mónica Oltra o lo hacen también las del notable representante de la CUP en el Parlament català, David Fernàndez, allá donde le dejan un micro). ¿Qué pasaría entonces por la cabeza de Cuadra? Lo cierto es que no sé que se escondería tras su mirada, entre divertida y alucinada, al contemplar un espectáculo que no aplaudió. Pero estoy seguro de que, como muchos de nosotros, compartirá que, para desnudar las nefastas políticas del PP, no hace falta tanto numerito y sí otras acciones. 
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