15 febrero 2013

Que no se extinga la llama

Foto: Germán Caballero

Tal día como hoy hace un año, la protesta espontánea e inocente de un puñado de niños y niñas reclamando una educación digna, y la desproporcionada y brutal actuación policial empleada para tratar de apagarla, desencadenó la reacción de varias generaciones de valencianos que irrumpieron durante días a las calles a gritar basta a sus gobernantes.

Tras lustros de despropósitos y unos últimos años de vergüenza, debido a la acción de unas autoridades elegidas por el mismo pueblo, durante unas semanas los valencianos de dentro y de fuera de sus fronteras, tuvimos un motivo para enorgullecernos de nosotros mismos. 

Como en el cuento del traje nuevo del emperador, fueron las niñas y niños los primeros en decir que el emperador iba desnudo, pero con el miedo perdido, miles de ciudadanos salieron a tomar las calles acompañando a otros tantos jóvenes —con un especial protagonismo de los universitarios— para tratar de despertar a la ciudadanía.

El fuego, aquel fuego vivo y salvaje encendido por los y las estudiantes del instituto Lluis Vives, se fue apagando poco a poco sometido por la fuerza aplastante de un sistema siempre deseoso de sofocar cualquier atisbo de pensamiento libre y crítico. Sin embargo, algunas de sus llamas, algún rescoldo, sigue encendido.  

Ahora, un año después, no faltan las voces asegurando que aquello fue un espejismo o un hecho aislado. Tampoco faltan quienes intentan instrumentalizarlo, patrimonializarlo como si hubieran sido sus artífices, cuando no son sino otra encarnación de los mismos arribistas contra los que las calles protestaban. 

Lo que pasó en Valencia hace un año no lo resume un vulgar hashtag de Twitter, ni gana más valor por ser un trending topic, ni necesita de ningún espectáculo ni caras famosas para ser reconocido. Lo que pasó en Valencia pasó en la calle y lo protagonizaron miles de ciudadanos anónimos, honrados y solidarios. Y esa llama, esta tarde, podrá de nuevo avivarse en el mismo escenario, en las calles, si miles de ciudadanos vuelven a manifestarse reivindicando una sociedad más digna y mejor, con la misma inocencia que tuvieron un puñado de niñas y niños. Allí estaremos.
Publicar un comentario