22 enero 2013

¿Qué puede hacer usted para acabar con esto?


Robados y estafados. Dudo mucho que, a día de hoy, queden muchos españoles que se sientan de otra manera al abrir un diario o encender la radio o la televisión. Seguramente los que lo sentirán con más intensidad serán los votantes del PP. A estas alturas resulta imposible negar que Mariano Rajoy no solo está incumpliendo cada una de sus promesas electorales, sino que también está llevando más allá todo lo que tanto criticó al diablo Zapatero (subidas de impuestos, recortes de servicios, precarización del mercado laboral, etcétera). Y sólo faltaba que saltara a la luz que la cúpula del partido que sostiene el gobierno está integrada por un puñado de mangantes que, o —presuntamente— se ha lucrado con dinero público extraído de los múltiples chanchullos realizados allí donde el PP ha gobernado, o ampara a los chorizos que así lo hicieron al no salir ni haber salido (en su día) públicamente a denunciarlos.

Ser hoy votante del PP es difícil. O bien reconoces que eres un ingenuo o bien que simpatizas con mentirosos, chorizos y cómplices de chorizos y harías exactamente lo mismo de estar en su lugar. No obstante, los que votaron a los popularistas de buena fe no son los únicos que tienen derecho a sentirse estafados. Atender a los medios de comunicación de masas españoles estos días es permitir que te tomen el pelo. 

Un diario publica —ojo, una vez prescrito el presunto delito que denuncia y al tiempo que intenta exonerar a los actuales responsables del partido— que decenas de miembros del PP cobraron durante años y en negro sobresueldos con dinero extraído de las cuentas públicas. Y a resultas de esa revelación, la pregunta que los medios plantean a la ciudadanía es si el mismo partido, o éste junto al PSOE (que años atrás vio a muchos de sus líderes enfangados en el mismo lodo) y otros, como CiU —actualmente investigados y recientemente condenados por asuntos igual de turbios—, serán capaces de crear mecanismos para evitar que la situación se repita

"¿Qué pueden hacer ellos para que esto no vuelva a suceder?", insisten desde los medios, tratando de inseminar en nuestras mentes que han de ser los mismos lobos que devoraron medio rebaño los que tengan que seguir cuidando de los corderos. Claro, a estas alturas de la película, tras tanto robo continuado, ningún ciudadano mínimamente espabilado asiste a semejante discurso sin percibir que desde los medios lo que se pretende con tanto giro retorcido es que todo siga exactamente igual, que nos sigan robando, que se sigan lucrando a nuestra costa los mismos. Los suyos.

¿Qué hacer frente a esta estafa a gran escala? La reacción mayoritaria es asumir que todo está perdido, que "todos son iguales" —¿cuántas veces lo han escuchado estos días?, ¿una por tertulia ya sea en RTVE, la Ser, Onda Cero o la Sexta?— , y decidir no participar en adelante en un juego en el que ganan los tramposos. Pero desgraciadamente, aunque muchos de los que adoptan esta actitud no quieran admitirlo, esa rendición es precisamente lo que desean los corruptos y sus voceros, que dejemos los mecanismos que gobiernan nuestras vidas en sus manos.

Hagamos precisamente lo contrario a lo que nos plantean. Si nos dicen que esperemos a ver qué pueden hacer ellos, los políticos, los grandes empresarios y el resto de poderes fácticos; preguntémonos qué podemos hacer nosotros, qué es lo que les haría más daño. La respuesta la dan sus propios mensajes. Si nos dicen que no hay más remedio que que gobiernen estos o aquellos, habría que dejar de votarlos y, como mínimo, votar a cualquier otro (¿creen que los grandes partidos actuarían de un modo tan irresponsable si el electorado fuera más exigente y cambiante?). Si hacen todo lo que está en su mano para que desertemos de la política y la dejemos en sus manos, no cabe duda que nuestra participación activa en partidos, asociaciones, colectivos y sindicatos les hará temblar.

Si la mayoría de los españoles diera alguno de estos pasos, seguro que empezaban a cambiar las cosas. Y aunque sería difícil que los chorizos que nos han robado durante años nos resarcieran del daño que han causado, no cabe duda de que nos sentiríamos menos estafados. 
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