30 enero 2013

De tetes, tetas y otros valencianos ejemplares

Una de las protagonistas del reportaje 'Tetes y tetas' de Callejeros.

Como cada viernes, la pasada semana el canal televisivo Cuatro emitió un nuevo programa de Callejeros, y en los últimos días me sorprendí leyendo en algunos medios valencianos artículos criticando la arbitrariedad del mismo. El reportaje emitido se tituló "Tetes y tetas", y según recogían esos mismos medios, pretendía señalar que "la Comunidad Valenciana congrega una estética y concepto de vida juvenil de lo más curiosa".  ¿Cómo? Siguiendo y mostrando una selección de imágenes de "jóvenes valencianos" que "se ganan la vida trabajando desde muy jóvenes" y "viven de cultivar su cuerpo, disfrutar del momento y por encima de todo, no pasar desapercibidos" (según las citas del espacio recogidas por la colega María Bonillo en Levante-EMV).

Les mentiría si les dijera que lo he visto, pero no lo hago cuando les cuento que me sorprendió, a estas alturas, encontrar reacciones a lo que un espacio que se caracteriza por ofrecer una imagen sesgada y negativa de las clases humildes y trabajadoras, pueda llegar a emitir. Callejeros es telebasura, al igual que El gato al agua es propaganda ultraderechista. Lo sorprendente sería que El gato al agua emitiera un día un debate plural, o que Callejeros ofreciera un reportaje que dignificara a las clases trabajadoras y denunciara los métodos con que las aplasta el sistema con la ayuda de los grandes medios de persuasión y espacios como el suyo.

Pero si la reacción en los medios autóctonos me pareció relativamente sorprendente, lo que me dejó anonadado fue saber que el director de Juventud de la Generalitat, Marcos Sanchis, salió a la luz pública para expresar su "indignación" por la imagen de la juventud de la Comunidad Valenciana que considera que se ofreció en el reportaje. Lo cierto es que coincido con Sanchis a la hora de señalar que "no se puede atribuir a través de la generalización y el estereotipo un estilo de vida que no corresponde a la juventud valenciana", pero lo que me sorprende es que muestre su indignación porque un espacio televisivo dañe la "imagen" de "la propia Comunitat Valenciana" (algo que no está en su mano evitar), y no haya salido una sola vez a denunciar la permanencia en sus escaños de numerosos diputados del PP imputados en casos de corrupción, lo que, recogido en centenares de noticias y reportajes, erosiona desde hace meses y años la imagen de la autonomía.

Ayudar a limpiar esta mala imagen —como político y afiliado del Partido Popular que es Sanchis— sí estaría más a su alcance, aunque atendiendo a su silencio al respecto, parece no importarle. No obstante, como máximo responsable del área de juventud de la Generalitat, lo que sí que está en su mano es mejorar las condiciones de vida de los jóvenes valencianos, entre ellos los que protagonizaban el espacio de Callejeros. ¿Qué opina de los recortes en educación que está realizando el gobierno de Alberto Fabra? ¿Son las ayudas a los centros concertados en detrimento de la educación pública que está planteando su gobierno lo que mejorará la competitividad de los jóvenes de las clases trabajadoras y les permitirá competir en las mismas condiciones que otros jóvenes con más recursos? ¿Qué posibilidades de progreso, emancipación e incorporación al mercado laboral ofrece desde su organismo? 

Atendiendo a que la Comunitat Valenciana está en el 'top 10' de las regiones de la Unión Europea con mayor tasa de paro juvenil, cabría apuntar que como mínimo, su trabajo es deficiente. No obstante, Sanchis, "hijo político" de Alfonso Rus (el que celebra con "champán y mujeres" y llama "gilipollas" a los profesores), se mantiene en su cargo sin que ningún superior ponga en duda su valía. ¿Cuáles son sus méritos para merecerlo? ¿Ha tenido las mismas posibilidades de alcanzar su puesto los protagonistas de "Tetes y tetas"? Me temo mucho que no, y atendiendo a quién ampara, aplaude o critica (y también a lo que silencia), me aventuro a afirmar sin haber visto el programa de Callejeros, que seguramente sus protagonistas sean valencianos mucho más honrados y ejemplares que otros personajes a los que Sanchis reivindica y admira. 
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