25 enero 2013

Carta abierta a Alberto Fabra

Fabra, Camps y Fabra, tras la celebre "inauguración" del aeropuerto de Castellón, impulsado por todos ellos.

Molt Honorable President Alberto Fabra.

Asisto alarmado a la falta de reacción por parte de su gobierno ante las últimas novedades conocidas en lo que respecta a la herencia que su antecesor en el cargo, Francisco Camps, ha dejado, tanto a usted como al resto de valencianos. 

A estas alturas, con un rescate ya solicitado al Estado, y con una hipoteca de gastos a pagar en años venideros que se eleva a casi 30.000 millones de euros (según el último informe del Síndic de Comptes), a nadie le cabe duda de que la gestión de Camps en sus ocho años al frente de la Generalitat fue sumamente perniciosa para la ciudadanía. No obstante, este hecho negativo, que podría atribuirse —de encontrarnos ante una situación normal— exclusivamente a la ineptitud del ex presidente y su entorno, se ha visto matizado y agravado en los últimos meses ante la evidencia de que su predecesor no actuó de manera casual, sino de modo continuado, lo que induce a pensar que sus actuaciones fueron premeditadas.


La nacionalización del Valencia CF, a resultas de su decisión de avalar con dinero público una operación a todas luces inasumible por el avalado (una fundación sin mecanismos para obtener ingresos y satisfacer la deuda), es solo la gota que colma el vaso de una serie de operaciones similares (otros equipos de fútbol privados también nacionalizados, firmas en el último momento de su mandato que comprometen a la Generalitat a contraer deudas millonarias con empresas de amiguetes...) que ponen en duda que la actuación del actual diputado de su partido en Les Corts fuera resultado exclusivamente de su negligencia y no de un deliberado nepotismo. Un nepotismo que habría restado de modo caprichoso a las ya raquíticas arcas públicas valencianas unos cuantos centenares de millones de euros; mientras que, por otro lado, habría sumado a su gobierno unas distracciones innecesarias cuando debiera estar exclusivamente centrado en mejorar el devaluado bienestar de la ciudadanía.

Ahora, al parecer, la herencia de Camps tiene difícil remedio. No obstante, preocupado al menos como dice estar del desprestigio de la clase política, utilizo esta misiva para pedirle que impulse desde su grupo una modificación en la ley valenciana que retire a Francisco Camps los privilegios que ostenta como expresidente de la Generalitat, de manera que sea expulsado del Consell Jurídic Consultiu (cargo por el que percibe cerca de 60.000 euros anuales) y se le retiren los servicios de una asesora personal (con un importe similar para las arcas públicas), chófer, vehículo propio y dos escoltas. 

Del mismo modo, a la vista de que usted y sus compañeros avalaron sus acciones con sus votos cuando era presidente, solo su expulsión al grupo mixto podría ayudar a que los ciudadanos entendiéramos que ustedes le dieron su apoyo fruto de un engaño, y que ahora, a la luz de las múltiples revelaciones de sus perniciosas operaciones, las rechazan rotundamente hasta el punto de apartarle al ostracismo que merece por el daño ocasionado. 

Como comprenderá, de no ser así, todos los valencianos, presentes y futuros, víctimas de sus actuaciones, no podremos más que pensar que usted, su gobierno y todo el grupo del Partido Popular que le sostiene en Les Corts, son tan responsables de la ruina que atravesamos como el señor Francisco Camps.

Con el deseo de que tome la decisión acertada, insufle un ligero aire de cambio en la actuación del gobierno autonómico y limpie ligeramente la deteriorada imagen de nuestra autonomía que dejó su predecesor, le envío mi afectuoso saludo.
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