21 junio 2012

Una burla tan grande como un circuito

¿Alguien duda que Alberto Fabra no se hará también la foto pese al vergonzoso coste que  supone para los valencianos?

Aunque a lo largo de la mañana apenas deambulaban por la zona un puñado de guiris sin pinta de multimillonarios y algunos grupos de jóvenes y mayores autóctonos sin oficio ni beneficio, en el entorno del puerto de Valencia, eje sobre el cual se ubicó el circuito urbano para que la Fórmula 1 llegara a la ciudad, esta mañana ya funcionaban los primeros puestos de merchandising oficial. ¿Qué vecino en su sano juicio dejaría pasar la oportunidad de comprarse, en los tiempos que corren, una camiseta con el logo del Banco de Santander estampado cubriendo todo el pecho? ¿Se imaginan qué imagen tan rotundamente oportuna, la de una grada repleta de personas con las camisetas del Banco de Santander cantando todas a una y con orgullo lo de "yo soy español, español, español" antes de que diera inicio la carrera de coches? 

En los stands no se podía encontrar en cambio, ninguna camiseta con el logo de Bankia. Ya saben, el dinero desaparecido de la entidad no ha servido para patrocinar ningún equipo de Fórmula 1 (aunque sí el de motos de Jorge Martínez Aspar), pero no hay que olvidar que fue Bancaja (con el ex presidente autonómico del PP José Luis Olivas al frente), junto al empresario Fernando Roig y —qué casualidad— el mismo Aspar, la que ofreció la coartada de un interés privado que Francisco Camps utilizó para justificar la contratación de este caro espectáculo en la ciudad. El resto —del "coste cero" a los ciudadanos a los más de 200 millones de euros de pérdidas de dinero público hasta la fecha, más la huida de Roig, Aspar y compañía cuando se evidenció que el chanchullo no les dejaba beneficio alguno— ya es historia de la infamia valenciana. 

Francisco Camps —el presidente que con acciones como esta hizo bueno a su predecesor Eduardo Zaplana— fue el responsable de este desaguisado. Sin embargo, de su sucesor, Alberto Fabra, se esperó desde un inicio una rectificación sobre estas descabelladas iniciativas que han contribuido al saqueo de las arcas públicas valencianas y al desprestigio de nuestro pueblo. El más mínimo ejercicio de responsabilidad y de compromiso ético exigía una rectificación, pero las circunstancias (la inexistencia de fondos para atender a las primeras necesidades de la ciudadanía) lo hacían ineludible. Por eso el pasado 1 de marzo Alberto Fabra aseguró que la prioridad del Consell no era la Fórmula 1 sino "el pago a los proveedores". 

Sin embargo, la promesa apenas duró unos días, y Bernie Eccleston confirmó poco después que el pago de la prueba ya se había formalizado y este año habría gran premio. Así, mientras los impagados se siguen agolpando a las puertas de la Generalitat (y centenares de ciudadanos siguen perdiendo sus empleos a consecuencia de ello), el circo de la Fórmula 1 ya se ha instalado en la ciudad, confiriendo un aspecto físico a la última gran burla a los valencianos que le ha dirigido su propio gobierno. Algunos han programado protestas, pero todo hace pesar que la mayoría, todos víctimas, no se dan por aludidos.

Agenda de las únicas acciones de protesta programadas.

PD: Vale la pena leer el artículo de Alberto G. Palomo en El País poniendo negro sobre blanco que el gran premio valenciano no interesa (para pagar una entrada) ni a los aficionados a las carreritas: El público da la espalda a la Fórmula 1. También por contraste, no dejen de observar el ejercicio de genuflexión al poder de las dos cabeceras provinciales de mayor tirada, enmascarando todavía en un ejercicio de falsa equidistancia la realidad de la estafa de la Fórmula 1. El Consell se lo pagará con publicidad institucional a coste del personal.
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