10 junio 2012

Trileros, sinvergüenzas y mentirosos


Rajoy en su forzada comparecencia de esta mañana ante los medios.

Perdonen que yo recurra también al eufemismo para referirme en el titular de esta entrada a Mariano Rajoy, Luis de Guindos y compañía, amén de a los propagandistas que desde ayer nos hablan del "préstamo" europeo a la banca española, Estado de por medio. Hay otras maneras más indicadas para mentarles, pero al igual que ellos evitan la dura "rescate", también a mí estas me ha parecido más finas.

Han pasado ya más de 24 horas desde que se anunciara el "préstamo" o "lo de ayer" —según al eufemismo del gobierno a que se acojan— al sistema financiero español, pero aún así, y aún habiendo leído una infinidad de artículos y escuchado otras tantas opiniones al respecto, me resulta imposible decirles "mi verdad" sobre lo que toda la prensa internacional califica como un rescate financiero. Sí en cambio me gustaría hacer unas cuantas observaciones.


La primera es que tenemos un gobierno con un claro afán de engañar a los ciudadanos. Ya en la rueda de prensa del ministro Luis de Guindos, durante casi media hora negó que estuviera cerrada la cifra máxima que podría alcanzar el rescate, pero cuando los periodistas en la sala le dijeron que el Eurogrupo ya había emitido su comunicado cifrándola en 100.000 millones de euros, reconoció con ironía que sus "colegas" no le habían "respetado" el "acuerdo de cortesía" que les había pedido (minuto 32). ¿Qué credibilidad habría que otorgar a todo lo dicho por un tipo que pidió a sus colegas un margen para ocultar información a la ciudadanía? Ciertamente poca, aunque había poco a lo que aferrarse. El préstamo, decía "es a los bancos", e impondrá "buenas condiciones" a las entidades, aunque "ninguna" al Estado. ¿Pero cuáles? De Guindos no concretaba ninguna. Con lo difícil que está conseguir un crédito en estos tiempos, España conseguía uno de hasta 100.000 millones (que, tras 24 horas del anuncio, nadie se pregunta de qué bolsa salen), pero sin que el gobierno conozca bajo qué condiciones, al margen de que serán "buenas".

"Tonto el que lo crea", parecía el resumen más lógico que debería haber figurado al pie de las pantallas que retransmitieron la comparecencia en directo, pero ninguna osó ponerlo. Sí en cambio, tanto en radios como en televisiones (24 horas, RNE y Cadena Ser es lo que yo alcancé a escuchar), no faltaban los analistas financieros que daban por buena la versión oficial con sonrisas de satisfacción. ¿Tienen todos hilo directo con el Eurogrupo? ¿Qué saben ellos que no sepamos los demás?, porque de lo apuntado en la comparecencia de prensa era imposible deducir absolutamente nada.

Toda la información más o menos interpretable la proporcionaba el comunicado del Eurogrupo, que apuntaba efectivamente a una solicitud de "ayuda para la recapitalización de las instituciones financieras", que afortunadamente proporcionarían el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera y el Mecanismo Europeo de Estabilidad, y no ese asesino de economías que es el Fondo Monetario Internacional; pero no por ello el Eurogrupo, al mismo tiempo que se proporcione la ayuda financiera, dejará de "vigilar de cerca y de forma periódica" el progreso de España respecto a su déficit excesivo y a "su compromiso en relación con las reformas estructurales". Vamos, que el "préstamo", como todos los rescates realizados hasta ahora, estará condicionado por la imposición de políticas en el Estado impuestas desde el exterior.

El presidente Mariano Rajoy, el de "daremos la cara" y "llamaremos al pan, pan, y al vino, vino", no asomó el rostro hasta esta mañana, el día después, para acuñar el término "lo de ayer" para evitar hablar de "rescate" y decir que no iba a entrar en debates "nominalistas". Al margen de esto, tampoco dio ningún detalle acerca de las condiciones, aunque desmintiendo lo apuntado por el comunicado del Eurogrupo, aseguró que no se impondría ninguna a España. Sin embargo, para sorpresa de todos, se apuntó el tanto de "lo de ayer", algo con lo que "ganó la credibilidad del proyecto europeo, el futuro del euro y la solidez del sistema financiero para que vuelva a fluir el crédito". Vender como positivo que supervises unos bancos que necesitan decenas de miles de euros para tapar sus pufos y que seas incapaz de solucionarlo tú y tengas que pedir un préstamo que puede alcanzar los 100.000 euros y que va a condicionar tu política, es algo que solo se puede permitir un tipo de persona, para la cual, los eufemismos del titular se quedan cortos a la hora de calificarla.

Luego, como todo estaba bien, Rajoy se fue al fútbol, pero no a un amistoso en Getafe, sino a Polonia, a ver jugar a la selección española. Mientras comenzaba a escribir estas líneas, él disfrutaba —junto a los príncipes de España y otras personalidades a las que hemos costeado entre todos el viaje y las dietas por realizar este necesario ejercicio de representación—  de la segunda parte del partido contra la selección de Italia. En un momento dado me enteré de que los italianos se avanzaron en el marcador por los gritos de júbilo de dos o tres vecinos. Sin embargo, la selección de futbolistas con papeles españoles empató poco después, como comprobé por los gritos desaforados de muchísimos más. Mañana, este incidente deportivo ya recibirá más tiempo en los medios de persuasión del sistema que un hecho que supone el principio del fin de España como la hemos conocido hasta ahora.
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