08 junio 2012

Emprendedores a la fuerza


El gobierno central anunció ayer un futura ley propia de "ayuda al emprendedor".

Es la palabra de moda: "emprendedor". ¿Quién no siente admiración por una persona emprendedora? Ante un amigo o conocido con la intención de poner en marcha una empresa, lo más que uno se atrevería a hacer es a ofrecerle el consejo que cree que podría ayudar a mejorar su senda, pero nadie se opondría a ello. Así pues, todos estamos con los emprendedores. No obstante, eso no quita que produzca repelús —por decirlo de un modo fino— que sean determinados políticos a los que estos días se les llene la boca hablando de la bondad de los emprendedores —tanto insisten algunos que parece que al final sea malo esperar trabajar por cuenta ajena— y de las ayudas que piensan brindarles.

¿Cómo no sentir vergüenza ajena al escuchar en Les Corts al imputado Luis Díaz Alperi defender una ley de —presunto— apoyo a los emprendedores cuando la administración de la que participa lleva meses e incluso años ahogando con impagos a sus proveedores (entre los que hay múltiples pequeños empresarios/emprendedores, que a su vez atrasan sus pagos a sus proveedores/empresarios/emprendedores)? ¿Puede la misma administración que mata a los emprendedores erigirse en su portavoz y salvadora? En el país de la desvergüenza, al menos algunos lo intentan.

Y lo malo no es solo eso, sino que la situación de crisis inducida antes descrita, lleva años generando la supresión de puestos de trabajo; y si hace nada ya resultaba difícil reincorporarse al mercado laboral por cuenta ajena, el incremento espectacular de parados a raíz de despidos masivos que se anuncian y ya aplican en la administración —la Generalitat Valenciana ha anunciado en solo unas semanas más de 5.000 de trabajadores públicos, pero descuiden que no serán sus enchufados— lo dificultará aún más con la incorporación de todos estos nuevos parados. Toda una nueva multitud de familias que contendrán aún más el consumo y, por tanto, aumentarán el efecto de la crisis en las pequeñas empresas de los emprendedores.

El panorama pues, es desolador, gracias en buena parte a la administración que pretende solucionar la crisis agudizándola, y que al tiempo que no paga a sus actuales proveedores, promete y establece leyes asegurando futuros pagos a los nuevos emprendedores. Tener fe en sus remedios, si uno ya ha "emprendido" —es mi caso— y tiene dos dedos de frente, resulta imposible, pero dada la situación no queda otro remedio que intentarlo. Así, surgen nuevos emprendedores y los respectivos gobiernos se apuntan el tanto, aunque sean emprendedores forzados por el resultado de la nefasta gestión de esos mismos políticos. Unos políticos, por cierto, que mayoritariamente, tras su retirada, vemos recolocarse —González, Aznar (aunque este se montó además una empresa con su mujer para administrar todos sus chanchullos), Zaplana, Rato, Olivas, Salgado... la lista es infinita— trabajando por cuenta ajena.

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