30 mayo 2011

No quieren


Dicen que sí, que él podrá hacerlo, que en diez meses le sobra tiempo, que ahora lo que toca es sentarse y hacer un debate de ideas para lanzar un programa ilusionante para el electorado, que quieren ganar. Pero no quieren. Bueno, querer, quieren; si es posible sin dar ni un paso atrás. Pero lo que es querer, querer realizando sacrificios (como renunciar a sus respectivas poltronas en el aparato del partido), reconociendo errores, dejando de obedecer a los intereses de aquellos que les garantizarán —a los pocos privilegiados con mando en plaza y a sus allegados— unos cómodos empleos en sus grandes corporaciones y proponiendo en cambio medidas efectivas pero que harían enfadar a esos mismos actores; ganar así no quieren. Antes prefieren ceder "el turno" a sus colegas de la derecha, aunque eso les suponga a título personal chupar banquillo como mínimo cuatro años (con lo que cuesta volver), y a las clases medias y bajas del país y a las futuras generaciones de españoles un futuro peor.


Porque si quisieran ganar lo tienen bien fácil. Solo hay que ver lo claro que lo tenía Carme Chacón cuando anunció el pasado jueves su renuncia a luchar en unas primarias por la cabeza de cartel del PSOE a las próximas generales. "Yo tengo listo un programa verdaderamente socialdemócrata para salir por la izquierda de la crisis, pero me dijeron que no era el momento", vino a decir, como señalando que ella lo que haría no es lo que está haciendo el gobierno del que forma parte (sin que se le aprecie, por cierto, el mínimo atisbo de crítica) y, de paso, diciendo que para cuando pierda quien asuma el papelón, ella seguirá estando ahí con un proyecto más progre.

Y es que la solución está ahí. Ya pueden presentar a Rubalcaba (que desde la vicepresidencia del gobierno, más que acrítico con las medidas firmadas por su jefe, ha sido uno de los valedores de las mismas) o a una escoba, que para ganar a Rajoy en 2012 no hace falta mucho más que recuperar a los indecisos. Pero solo hay una manera de hacerlo (que es la que no han puesto en práctica en los últimos tres años): pasarles la factura de la crisis a los poderosos y aliviar la carga a los de abajo. Pero hacer lo contrario cuando se tiene la sartén por el mango (y no otra cosa es la inminente reforma del convenio colectivo forzada por el gobierno) y anunciar simplemente que se va a trabajar mucho para ofrecer el mejor programa, eso ya no se lo cree nadie, al menos ninguno de los votantes que el PSOE ya ha perdido. ¿Quieren o no quieren? Por ahora está claro que no. Demuéstrennos lo contrario.
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