18 mayo 2011

Entrevista imposible



No, reconozco que no he solicitado una entrevista con el candidato a la Generalitat por el PP, Francisco Camps. Y no ha sido la pereza la que me ha disuadido, ni la certeza de saber que mi petición no le generaría la confianza que da sentarse frente a un vocero de un medio de la cuerda, sino fundamentalmente los cuatro años de maltrato a la prensa y a la libertad de expresión que el señor Camps ha infligido a la ciudadanía valenciana desde el cargo a cuya reelección ahora se presenta. Quizás, como parece que han hecho los empleados de ABC en la entrevista que publicaba el medio de Vocento (y van dos) ayer, podría haber remitido un cuestionario al PP y que me lo devolvieran respondido (eso y no otra cosa, aunque no se indique en ningún sitio, parece a la vista del resultado), pero me habría parecido deshonesto con ustedes. Sin embargo, para que vean que no he dejado de hacer los deberes, a continuación les dejo mi parte —a falta de las hipotéticas respuestas— de lo que hubiera sido mi entrevista con Camps. Solo un apunte más; como verán, en muchos casos mi cuestionario incluye repreguntas, dando por hecho lo que el candidato del PP diría a las cuestiones previas. Eso, obviamente, es una licencia, pues nadie en su sano juicio es capaz de saber qué pasa por la cabeza de este hombre. Espero que la disculpen, así como los temas obviados, que son miles.


—¿Cómo se encuentra?
—Se lo comento porque mucha gente cree que su reciente operación ha sido, cuanto menos, oportuna.
—Sea como fuere, ha estado escondido casi toda la campaña. ¿Órdenes de Génova?
—Todas las encuestas le dan como ganador. Estará satisfecho.
—Imagino, no obstante, que le habrá dolido manchar la imagen de la Comunitat Valenciana, primero manteniéndose en su cargo a pesar de su imputación en la causa que investiga un presunto caso de corrupción, y ahora optando a la reelección.
—Usted llegó a la presidencia con la comunidad en pleno crecimiento económico y se presenta a la reelección tras dos mandatos en los que la ha dejado en el hoyo. El balance de su etapa no parece muy bueno.
—Efectivamente, vivimos en un contexto de crisis general, que ha hecho especial mella en España. Pero aunque los datos de Zapatero sean malos, los que ofrece nuestra autonomía son aún peores. Se podría decir que la Comunitat baja la media española, que usted hace bueno a Zapatero.
—Su mandato también ha estado por los numerosos enfrentamientos con colectivos sociales. Es cierto que cuenta con un gran respaldo electoral, pero ¿no le preocupa generar esa especial animadversión? ¿No le gustaría ser más conciliador?
—Y sobre todo sobrevuela la corrupción. ¿Se arrepiente de haber alimentado determinadas amistades?
—¿Por qué no reconoció haber recibido los regalos y aquí paz y allá gloria?
—El problema, no obstante, es que el Consell trabajara tanto con las empresas de su "amigo", a pesar de ser mucho más caras (y hablamos de duplicar facturas de trabajos por centenares de miles de euros) que el precio de mercado.
—Imagino que la sombra de esa sospecha sería la que le ataría de pies y manos para limpiar las supuestas corruptelas en que se metían sus subordinados. Porque ha habido muchos casos. (Lo pasaría mal por no tomar medidas, ¿no?)
—Tener que implantar un férreo control de los medios de comunicación para silenciar tanto escándalo, también le habrá disgustado. Supongo que no imaginaría, cuando se metió en la política, que acabaría degenerando de ese modo el escenario democrático.
—Y ya que casi tocamos lo personal y en relación con la profunda convicción cristiana que profesa, imagino que la culpa le corroerá por el trato que da su administración a los dependientes, discapaciatados (ahogando a los centros de día)... Incluso a las víctimas del accidente de metro. ¿Puede dormir?
—Bueno, temas trascendentales al margen, seguramente lo que más le ha dolido de estos años es ver cómo ha quedado su Valencia CF después de que le metiera mano imponiendo a Juan Bautista Soler y todo el tema del estadio.
—Sea como fuere, no todo ha sido malo en su mandato. Al margen de la bonanza generada por la especulación inmobiliaria (mientras duró), usted ha dado muchos trofeos. De vela, de hípica, de motos, coches...
—Al ciudadano que tenga en mente su trayectoria y cómo ha gestionado la crisis en los últimos años, le resultará difícil creer alguna receta milagrosa y menos entenderá que, de tenerla, no la haya gastado hasta la fecha, pero inténtelo: ¿Por qué los valencianos habríamos de votarle?
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