30 marzo 2011

Pago, copago y nopago



"Muchas veces desde la izquierda la gente se pregunta qué tiene el Partido Popular para tener tanto éxito entre las clases más desfavorecidas. Yo a veces me lo cuestiono, y entre las respuestas que me surgen está la de su admirable y férrea disciplina. Quizás ustedes admiren más la libertad y el libertinaje, pero a los que admiran la rectitud, el PP y su funcionamiento marcial les puede resultar francamente envidiable. Solo gracias a él se puede explicar que todos opinen a una y que, aunque sus promesas sean en ocasiones descabelladas o supongan precisamente lo contrario a lo que practican allá donde pueden, la unanimidad llegue a convencer a los más incautos. La dificultad y el mérito del asunto se observa cuando algún cargo díscolo se olvida del guión —lo que sucede pocas veces—, provocando que de repente reine la confusión y afloren los desmentidos.


El último caso tuvo lugar el pasado lunes, cuando el presidente de Murcia, Ramón Luis Valcárcel —espejo pimentonero de nuestro estimado Francisco Camps—, aseguró tranquilamente en presencia del mismísimo Mariano Rajoy (de lo que cabe intuir que en la intimidad estarían de acuerdo), que los ciudadanos deberían hacerse cargo de pagar una parte añadida por la atención sanitaria pública. Lo que los conservadores llaman eufemísticamente "copago" para tratar de hacer creer a la ciudadanía menos preparada, que hasta ahora no se ha hecho cargo del gasto sanitario, cuando lo cierto es que lo pagamos ya con nuestros impuestos (si nos tocara pagar de nuevo habría que hablar, en todo caso, de "bipago"). A Valcárcel le salió del alma, pues es un fin que persiguen los suyos (sin ir más lejos, en nuestras tierras lanzaron la pasada semana a sus amigos de la Asociación Valenciana de Empresarios a reclamarlo en sanidad y en educación, para ir preparando el terreno), pero una cosa es que se desee, y otra, que políticamente sea rentable en vísperas electorales. Por eso ayer iban los popularistas desmintiéndolo como pollos sin cabeza. Eso sí, definiendo lo que juran que nunca harán como "copago", y perpetuando así la confusión hasta que puedan aplicarlo.

Lo negaba hasta el conseller valenciano de Sanidad Manuel Cervera, aunque no dejaba al tiempo de sembrar dudas sobre la "sostenibilidad" del sistema sanitario español, los profesionales ("hay que valorarlos por lo que hacen y no por lo que son") e incluso nosotros, los pacientes ("el ciudadano ha de comprometerse a hacer un uso responsable"). Vamos, que no pasa nada, pero pasa todo. Ya les digo, allanando el terreno. No obstante, en el caso valenciano hay que reconocerle a Cervera que el "copago/bipago" está lejos, porque para que el ciudadano pague dos veces primero debería el Consell haber abonado sus deudas. Y es que, según informaba ayer una nueva plataforma que agrupa a 80 empresas proveedoras material sanitario para la sanidad pública valenciana, el Consell les adeuda millones por suministros que se remontan a 2004 (mira por donde, con Camps y sin crisis). Es tal la deuda, que insinúan que pueden dejar de servir sus productos, lo que "pondría en peligro la vida de muchos valencianos". No hay dinero para pagarles, apuntan, "pero sí para grandes eventos". Antes la muerte que quedarnos sin Fórmula 1, podría responder Camps.

En fin, como para no valorar la férrea disciplina del mensaje del PP. No solo es capaz de de ocultar voluntades como la del "copago", sino también realidades como la valenciana del "nopago". Tan admirable como vergonzante.
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