08 febrero 2011

Problemas


"Si tuviera un problema de seguridad en casa y, tras instalar un sistema de protección, las primeras felicitaciones por su elección y puesta en marcha me llegaran del Dioni y de una banda de chorizos, lo menos que haría sería sospechar que mi decisión para solucionar el problema no ha sido del todo adecuada. En esto pensaba yo —y estoy seguro que también muchos de ustedes— cuando, la pasada semana, a José Luis Rodríguez Zapatero se le amontonaban las felicitaciones por la reciente reforma del sistema de pensiones y sus predecesoras (reforma laboral, etc.), supuestamente tomadas para solucionar los problemas de los españoles. Nada menos que Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, los líderes de la derecha europea, se disputaban (una en persona y el otro vía telegrama) el protagonismo a la hora de felicitar la genuflexión del presidente español a los deseos de los mercados. Poco después Francisco González, presidente del BBVA, lo hacía aunque con reservas (exigía todavía alguna reforma más); mientras que su colega Emilio Botín, lo hacía con entusiasmo (recuerden, él fue el que semanas antes de las últimas generales, reforzando el mensaje optimista de Zapatero, lanzaba un mensaje de confianza en la economía española y veía imposible que entrara en crisis). ¿Hace falta que les diga algo más? No, no salió nadie del gobierno a silenciar su voz o a explicar tan extraños aliados y cómplices para un ejecutivo presuntamente "socialista".
Así empieza Problemas, mi columna del lunes en l'Informatiu, que olvidé enlazarles. Si quieren pueden leerla completa pinchando aquí.
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