31 enero 2011

El siguiente paso lógico


Ya se ha acordado la reforma de las pensiones. Ya está. Cuando escribo estas líneas —domingo noche— no sé que sucederá, pero algo me dice que los informativos de hoy lunes dedicarán más tiempo a la derrota de ayer del Real Madrid, que a un cambio en la legislación que afectará —para mal— al futuro bienestar de más o menos la mitad de los españoles y de todos los que están por nacer y venir en las próximas décadas (es alucinante, pero el grado de estulticia que ha alcanzado nuestra sociedad ha llegado a este ínfimo nivel y cabe señalarlo).

Cierto es que primero nos han puesto vaselina, y nos la van a ir metiendo poco a poco para que parezca que duele menos, pero no lo duden, la vamos a notar entera. Acceder a la pensión íntegra —para los que ahora son menores de 45 años y las futuras generaciones, y dadas las condiciones laborales actuales— es ya una utopía, y el objetivo que se perseguía se ha logrado. Este no era, como saben, garantizar el actual sistema de pensiones, sino invitar a la gente a que acceda gradualmente al sistema privado. Los que puedan lo harán, y los demás, pues ya saben.

Dicho esto, no entraré en más detalles en este sentido, pues otros colegas ya lo han hecho con suficiente claridad y brillantez (encomiable la labor el viernes en Público de Isaac Rosa, Ignacio Escolar o Juan Carlos Escudier, que no ocultaron en sus columnas su frustración a pesar de que la línea del periódico trataba de vendernos la moto), sino que apuntaré a un camino lógico que se abre tras este evidente desmantelamiento de una de las piezas clave del sistema del bienestar que nos habíamos brindado los españoles.

A la vista de que la reforma se ha aprobado con el apoyo de gobierno, patronal y sindicatos, y que de estos actores, los trabajadores españoles nada esperábamos de la patronal, y a los sindicatos mayoritarios (UGT y CCOO) los habíamos condenado con la programación tarde y mal de la anterior huelga general y los damos ya por amortizados como nuestros responsables legítimos con la traición de este pacto; la indignación ciudadana ahora tendría que tener otro objetivo. Y este no es otro que el restante actor.

Igual es porque ha cuadrado el fin de semana de por medio, pero lo lógico sería que desde los medios de comunicación, desde esas tribunas que, erigiéndose en portavoces de la ciudadanía, sangraron hace meses a los sindicatos porque su protesta a la reforma laboral no llegaba a tiempo, mañana empezaran a atacar al PSOE por haber realizado esta reforma. Y si tuvieran decencia, también machacarían al PP, cuya única crítica a la misma es que ellos la habrían hecho antes y aún más dura. Sería el siguiente paso lógico, que los medios canalizaran la ira ciudadana contra el PSOE, el PP, CiU y cualquier otro partido que haya defendido esto (al igual que antes criminalizaron a UGT y CCOO) hasta que a los trabajadores españoles, futuros pensionistas de segunda, votarlos o militar en ellos les diera vergüenza.

Y no se me enciendan; no les expongo una opción personal, sino simplemente el que sería el siguiente paso lógico. No obstante, algo me dice que la lógica, con estos temas, no funciona con la misma eficacia que con el Real Madrid.
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