05 enero 2011

Camps no es Schwarzenegger

"Ayer, Arnold Schwarzenegger, el que hasta hace unos días fuera el gobernador de California, asistía a la proclamación como sucesor suyo en el cargo al candidato del partido rival. El actor de origen austriaco metido a político ya no podía volver a presentarse, pero de haberlo hecho seguro que habría salido escaldado de las urnas: su popularidad era ínfima. Y razones habían de sobra, aunque había una que destacaba por encima del resto: la crisis se había cebado especialmente en su estado, y las políticas de 'Chuache' (hagamos la escritura de este artículo más fácil) no habían evitado sumirlo en una profunda deuda, que sus ciudadanos deberían afrontar. Su sucesor, el demócrata Jerry Brown, ya anunciaba ayer anunciaba recortes "dolorosos" para remediarlo. Acabarán pagando los de abajo, como siempre (y más cuando se da bipartidismo como en los States), pero lo importante del caso es que estas cosas se pagan, y en California los ciudadanos son conscientes de ello.

Mientras tanto, a 6.000 kilómetros de allí, en la autonomía española que el PP autóctono trató de convertir en la California europea (ya saben, parques temáticos de medio pelo, estudios cinematográficos ruinosos, y trasvases hídricos para construir a destajo en secarrales), la situación es bien distinta. Bueno, es un decir."
Si han llegado hasta aquí, ya han leído casi la mitad de Camps no es Schwarzenegger, mi columna de hoy en l'Informatiu, que pueden leer completa siguiendo este enlace.

Suerte esta noche. Con los Reyes, claro.
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