23 diciembre 2010

De libertad de expresión, nada

'Los Soprano', 'The Wire', 'Weeeds', 'Treme', 'Entourage', 'Deadwood', 'El Ala Oeste de la Casa Blanca'... No habría visto ninguna de esas series, y muchas más si no hubiese sido descarga de internet mediante. También les puedo confesar que, desde que cerraron el videoclub que tenía a 200 metros de casa (el siguiente debe estar a más de un kilómetro) hace cosa de dos años, no he vuelto a alquilar una película. Es más, antes de que existiera Spotify no compraba un disco sin antes escucharlo y comprobar que me gustaba; e incluso ahora, antes de pasar a mp3 un CD que poseo para poder llevarlo en mi reproductor portátil, lo bajo de la red (por lo normal es más rápido y te evitas levantarte de la silla). Hago todo eso, sí, pero que lo haga y que me haya reportado satisfacciones no significa que considere que hago lo correcto.
Así empieza De libertad de expresión, nada, la columna que publiqué ayer en l'Informatiu y que todavía pueden leer siguiendo este enlace.
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