17 noviembre 2010

Una barbaridad tolerada

"Mi columna de lunes nació muerta. Pasa a veces; uno escribe una cosa, y entre el intervalo en que lo hace y el momento en que el texto sale a la luz, la realidad se empeña en darle la contraria. A mí me sucedió exactamente eso. El sábado escribía que en las elecciones catalanas uno podía aún escuchar voces sensatas, y el domingo se ponían prácticamente todos a decir barbaridades. Y de todas las que se lanzaron, dos destacaron por encima del resto: la primera, la de Joan Puigcercós, cuando aseguraba que "en Andalucía no paga impuestos ni Dios"; la segunda, cuando Duran i Lleida apuntaba, como si de un problema se tratase, que en alguna poblaciones catalanas "más del 50% de los niños que han nacido en los últimos años son de madre extranjera".

Lo curioso del asunto, y me atrevería a apuntar que lo más dramático, es que, mientras las desafortunadas palabras de Puigcercós han levantado una enorme polvareda mediática, la alarma de tintes fascistoides lanzada por Duran i Lleida apenas ha tenido respuesta."
Es el principio de Una barbaridad tolerada, mi columna de hoy en l'Informatiu, que pueden leer completa pinchando aquí.
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