23 noviembre 2010

Terror

"Benimaclet, a diferencia de otros enclaves de Valencia, es un barrio vivo, pero el pasado viernes a media tarde la práctica totalidad de sus comercios tenían las persianas cerradas y sus calles tenían un aspecto fantasmagórico, a pesar de que poco antes muchos niños habían salido de clase. Y todo porque un puñado de ultras, organizados alrededor de un partido político que lanza mensajes que atentan contra los derechos humanos (y con un largo historial de manifestaciones xenófobas, cargadas cuanto menos, de una extrema violencia verbal), había programado para esa tarde una manifestación por sus calles. El vacío, el silencio de los vecinos no era por respeto, era por miedo, por terror."
Ese es solo el principio de Terror, mi columna de ayer en l'Informatiu. Ayer no encontré un momento para colgarla aquí, pero hoy lo saco de donde sea después de que, los individuos a los que me refiero en la columna (que pueden leer completa pinchando aquí) regresaron anoche al entrañable barrio valenciano (donde viví mis primeros veinticinco años) a provocar la violencia que no encontraron el viernes. Su objetivo, como el de los cachorros de ETA, es someter a los demás en base al terror, pero a diferencia de aquellos, a estos nadie los persigue en este país, aunque el alcance de su violencia y su miedo, cuantitavimente, afecte a muchísimas más personas que el de la banda terrorista.

Si quieren pueden leer (en valenciano) el relato de lo que sucedió anoche en València en la noticia que hoy publica l'Informatiu.

PD: Hoy también he publicado otra columna, que, bajo el título Y que lo compre un amigo, aborda un tema -una hipotética privatización de RTVV- obviamente, más banal. Si quieren leerla pueden hacerlo pinchando en su título.
Publicar un comentario