30 noviembre 2010

El camino de en medio



Si acertado o no, es algo que aún está por determinar, pero el giro en la postura del grupo socialista municipal respecto al tema del Cabanyal ha propiciado, cuanto menos, que su artífice, el candidato del PSPV a la alcaldía de València, Joan Calabuig, fuera, al final de la jornada de ayer, un poco menos desconocido para la ciudadanía del cap i casal que 24 horas antes. Y cabe hablar de giro y no de cambio, porque lo cierto es que en sus declaraciones y posteriores justificaciones, el candidato no ha pasado, de defender junto a su partido la rehabilitación del Cabanyal, a abogar por la prolongación; sino que ha pasado de una postura mantenida y claramente justificada durante diez años, a la indefinición de abogar por un consenso que habría que lograr tras más de una década de contencioso entre protectores y destructores.


El giro es evidente, y Calabuig, aprovechando el revuelo mediático generado por sus polémicas declaraciones sobre el Cabanyal, aprovechaba la exposición mediática para incidir en él: él será el candidato del diálogo y el consenso, y el PSOE no será nunca más en València "el partido del no". Ya lo había apuntado con acierto al no oponerse abiertamente a la llegada del parque Ferrari a la ciudad (con el condicionante de que no suponga un solo euro a las arcas municipales), y lo llevó aún más lejos al reivindicar para sí la marcha atrás en el recurso a la recalificación de los solares de Mestalla pese a que se va a mantener la volumetría inicial y no van a hacerse las viviendas de VPP que marcaba la ley e impulsaron el recurso. De acuerdo, es una opción y absolutamente válida.

Es más, al margen de la adaptación del lenguaje del rival (decir que no se será el "partido del no" es asumir que se ha sido y emplear la terminología que el PP ha empelado para referirse a ti, algo que supondría un suspenso en la asignatura del teórico progresista George Lakoff), Calabuig no sería el primer líder socialista en tomar la vía de en medio, en girar el discurso de su partido hacia posiciones más "centristas". Ejemplos de este tipo hay bastantes, empezando por el mismo líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, que pasó de llegar al gobierno apoyándose en un mensaje progresista, a defender un programa que podría firmar el mismo Mariano Rajoy si no fuera porque éste tiene que escenificar un desacuerdo. Del mismo modo, los socialistas gallegos también llegaron hace seis años al gobierno proponiendo una ruptura por la izquierda a los gobiernos conservadores, opacos y caciquiles de Manuel Fraga, pero una vez al mando —junto al BNG— optaron por una senda más "centrista" que la prometida; sin cambiar mucho las cosas. Y qué decir del PSC, que iba a comandar la elaboración del nuevo Estatut de Catalunya que exigía la ciudadanía y obtuvo para ello —junto a ERC y ICV— el respaldo masivo del electorado, pero luego en el poder optó por soluciones, llamémoslas, más suaves.

Estos pueden ser referentes para el camino que emprende ahora Calabuig, y aunque no parezcan muy exitosos, no han de tomarse como un mal presagio. Al fin y al cabo son diferentes. Los citados llegaron al poder por el camino de la izquierda y lo abandonaron —o llevan camino de hacerlo, en el caso de Zapatero— cuando tomaron el de en medio. En cambio, Calabuig, que no está en el poder, está tomando directamente el de en medio. Veremos a dónde le lleva.
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