26 octubre 2010

La buena samaritana

"¿Cómo no creerla? Es tan maja, parece tan simpática, que uno no puede resistirse a creer que, cuando la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, solicitaba al empresario Enrique Ortiz que contratara a determinadas personas en sus empresas, no realizara un ejercicio de nepotismo —que enchufara a sus familiares y amigos— sino que ayudaba a gente en situaciones "dramáticas" de desempleo. ¿No les viene la imagen a la cabeza? Sí, la primera edil, habitualmente sobreprotegida para no dar explicaciones a la prensa, abre de para en par las puertas de su despacho para recibir a los miles de parados que se agolpan ante ellas "por culpa de ZP". Lo malo es que estas solicitudes de empleo de Castedo a Ortiz, que ésta ha señalado como "absolutamente ciertas" —con el fin mediar por los desfavorecidos, asegura—, las hemos conocido porque el fiscal que investiga el caso Brugal la ha implicado en él por ofrecer supuestamente un trato de favor al empresario alicantino cuando ejercía de concejala de urbanismo en el consistorio de Alicante, a cambio de estos enchufes y otros regalos."
La cosa aún sigue en La buena samaritana, mi columna de hoy en l'Informatiu, que pueden leer completa siguiendo este enlace.
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