26 julio 2010

A cuerpo de rey

Juan Carlos I, ayer, aunque no sé a qué santo ilustra él esta entrada (foto: EFE)
"Vaya faena, tener que trabajar un domingo. ¿A quién se le ocurriría que, si la festividad de Santiago cae en domingo, le toca a él plantarse en misa y hacer un discurso? Bueno, pasa de uvas a peras. La próxima no cae hasta el 2021 y para entonces igual ya se come el marrón su hijo. Hay que dejarlo todo atado y bien atado, como decía su tío Paco, piensa sonriendo. Y una sonrisa le lleva a otra, a la de sus ocurrencias en el parlamento. Dicen que es campechano, pero él lo que se siente es un cachondo. "Ilumina a nuestros políticos para que sirvan con generosidad", piensa sin poder evitar esbozar una sonrisa, aunque la ocurrencia cuyo recuerdo le lleva a sonreír enseñando dentadura es la de pedir ayuda al Apóstol Santiago para superar la crisis. Él, que conoce y ha sido agasajado más que generosamente por todos los banqueros y gente con verdadero poder en el país, va y le pide remedios a una figura de madera. No puede evitar pensar en sus amigotes partiéndose de risa. Ni siquiera se le borran las imágenes de las gentes humildes y engañadas que le aclamaban a su paso después de la tomadura de pelo. Inocentes."
Es el principio de A cuerpo de rey, mi columna de hoy en l'Informatiu (que pueden leer completa pinchando aquí).
Publicar un comentario