28 junio 2010

Crónica del Gran Premio

Por lo visto, Camps volvió a dar suerte -por tercer año consecutivo- al suizo Fernando Alonso de cara a su carrera en València.
"Empieza la Q3. En los diez siguientes minutos se decidirá la parrilla de salida del Gran Premio de Europa" comentaba el sábado a mediodía el locutor de la retransmisión de la Fórmula 1. Y un servidor, que nunca ve ese programa, pero qué tenía curiosidad por saber cuál era el origen del sonido ensordecedor que desde primera hora de la mañana del viernes no le dejaba estar tranquilo en casa, se quedó sentado esos diez minutos para ver que el piloto suizo de origen español, Fernando Alonso, alrededor del que parece que gira todo el interés, saldría cuarto. Hecha la faena, bajé a la verdulería, a escasos trescientos metros del circuito y las calles estaban desiertas. Eso sí, no habían transcurrido quince minutos del supuesto final de la Formula 1 por esa jornada, cuando el estruendo comenzó de nuevo. Imagino que de otra competición que no importará un bledo a nadie, pues poco, sino nada, se dice de ella. La tortura, para los vecinos, era la misma.
Es el principio de Crónica del Gran Premio, mi columna de hoy en l'Informatiu (que pueden leer íntegra pinchando aquí.
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