05 febrero 2010

Llámenme conspiranoico

"Emilio Botín, presidente del Banco de Santander, salió ayer a la palestra para tranquilizar a la población y reforzar al debilitado gobierno español ante su anuncio de una posible ampliación a los 67 años de la edad de jubilación. Lo lógico, en cambio, habría sido echarse a temblar. Porque si no fue la última, la aparición pública más sonada de Botín para tranquilizar a la población a favor de nuestros gobernantes se produjo justo antes de las elecciones de 2007 asegurando que España no se hallaba frente a una crisis. El resto de la historia lo conocen."

Es el principio de Llámenme conspiranoico, mi columna de hoy en l'Informatiu. Quizás les suene un poco extraño que lo diga yo mismo, pero esta semana no me he encontrado precisamente inspirado -ni con tiempo- y por eso no les he enlazado ninguna más (de todos modos, si tienen curiosidad, las encontrarán relacionadas al final de la que les enlazo).

Los que sí lo estuvieron -sin ánimo de menospreciar a los que no cito- fueron por ejemplo Víctor Maceda (Polítics de bar), Sergi Tarín (On està Alarte?), Julià Álvaro (Conservadors) o, en otra onda, Abelardo Muñoz (Las gárgolas lo sabían). Siempre serán insuficientes -y en público aún más- la veces que confiese el honor que me supone firmar junto a periodistas con ellos (e insisto, otros tantos que se sumaron a la aventura). Da rubor el autobombo, pero también no reconocerlo.
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