12 noviembre 2009

Proponiendo soluciones III: El Ágora de Santiago Calatrava

90 millones de euros (45 de ellos de sobrecoste sobre el presupuesto aprobado inicialmente), recién estrenado y ya sin uso, el Ágora diseñado por Santiago Calatrava para sumar una pieza más a la escampada de la Ciutat de les Arts i de les Ciències de València, corre el peligro de convertirse en otro despropósito de la era Camps al frente de la Generalitat Valenciana. Sin embargo, con el deseo de evitar ese sinsentido, y animado por un lector del blog que ya sugería un uso en un comentario en un post reciente, ha llegado el momento de rescatar en el blog la sección Proponiendo soluciones, que hace tiempo estrené precisamente para ofrecer a nuestros gobernantes alternativas de uso a otro de los millonarios recintos sin utilidad aparente creados en la ciudad.

¿Qué utilidad se le podría dar al Ágora? "Que sirva de sede para la Semana de la Moda", proponía Rita Barberá la pasada semana en un alarde de su incapacidad para imaginar alguna utilidad duradera y que no sea un sarao para pijos para el recinto. "Que sirva de sede a un circo" coincidían en apuntar varias persona encuestadas por Levante-EMV respecto a la misma cuestión, quizás conscientes de que no faltaría mano de obra autóctona para entretener al personal desde la pista; mientras otros hablaban de que sirviera de recintos para conciertos, sin valorar que además de ofrecer el mismo aforo ridículo que adolece el resto de recintos valencianos, su diseño ofrecería una acústica infame. Absolutamente descartado. La mejor propuesta llegaría -como no podía ser de otra manera- de uno de los lectores de este blog, Pepito Samper, que lo sugirió como recinto para albergar todos los fines de semana los partidos de futbito y el resto de actividades paralelas que nuestros amigos y vecinos ecuatorianos realizan actualmente en el cauce del río. No sería mala cosa. Allí estarían un poco más resguardados de las inclemencias del tiempo y, con unas máquinas expendedoras de refrescos y chucherías estratégicamente situadas, quizás empezáramos a recuperar parte de la inversión.

Yo por mi parte, sugeriría que, al igual que el pasado año la celebración de un gran evento desplazó a los inmigrantes de uno de sus albergues, este recinto creado para albergar eventos, sirva cuando no los haya para dar cobijo a inmigrantes. Esta propuesta, al igual que la de Samper, sería doblemente beneficiosa, pues incrementaría notablemente el flujo de personas que accederían a la Ciutat de les Arts, lo que serviría a las autoridades para maquillar aún más sus cifras y vendernos un nuevo éxito en su gestión. Desde luego no podrán quejarse de nuestras propuestas, pero seguro que hay muchas más. ¿Se les ocurre alguna?
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