01 noviembre 2009

Autoestima

Aunque el aspecto del vagón del metro presentaba, ya en la lejana estación de Marítim, un aspecto notablemente más nutrido de lo habitual cualquier sábado del año a esas mismas horas, las caras del personal no dejaban de mostrar seriedad. "Quizás la mayoría vayamos allí; aunque seguramente casi todos vayan al cine o al Corte Inglés" parecíamos rumiar unos y otros. Pero no, pasaban las paradas y nadie o casi nadie bajaba. Hasta que llegamos a la estación de Xàtiva. Entonces el convoy quedó prácticamente vacío a medida que se llenaban las escaleras mecánicas, comenzaban a brillar los ojos e irrumpían las primeras sonrisas. Y se producían las primeras conversaciones entre desconocidos. "Esto tiene buena pinta", "¿Pincharemos esta vez? La anterior fuimos solo mil y pico", "No creo, la gente está muy harta". Serían sólo las primeras. Miles de personas abarrotaban la plaza de San Agustín, punto de partida de la marcha, de la que aún saldría parte de los manifestantes cuando la cabecera completaba el recorrido a un kilómetro de distancia. Eso fue lo mejor de la tarde. No que fuéramos miles, que también (entre doce y dieciséis mil asistentes*, sin autobuses trayendo asistentes de pueblos y sin apenas ningún apoyo mediático previo, es una multitud), sino percibir la liberación, ese poder hablar y sentir que no estás solo, que sintieron muchos de los asistentes, y que se captaba en multitud de conversaciones entre conocidos y extraños. Ayer por la tarde uno pudo ver a muchos mayores, atenazados a diario por una espiral del silencio que cobra en estas tierras especial dimensión, sonreír al sentirse liberados manifestando que habrá muchos valencianos a los que es fácil engañar, idiotas a los que se distrae con pan y circo, y que encima se dejan robar; pero que no, que esos no son ellos. Y que otros muchos valencianos tampoco son así. Horas después, al abandonar la plaza de la Virgen, dejando todavía a muchos que se resistían a dar por concluido ese baño de autoestima, cada uno retomaba su propia vida, pero las sonrisas seguían ahí.

PD: Sagrario Sánchez, secretaria Ejecutiva de Comunicación del Partido Popular de la Comunitat Valenciana, y Joan Cotino, vicepresident tercero del Consell, han coincidido a la hora de calificar la manifestación contra la corrupción y por la democracia como de extrema izquierda. Obviamente, desde la extrema derecha donde están instalados, todo -reclamar vivir en un estado de derecho democrático, limpio y transparente- queda muy lejos.

La foto, de la cabecera de la manifestación, la firma M.A. Montesinos para Levante-EMV.
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