19 octubre 2009

Vistazos - 19 de octubre

  • El asesino de Carlos Palomino, terrorista de extrema derecha y militar de profesión, ha sido condenado a 26 años de prisión por su crimen: 7 por homicidio en grado de tentativa, y 19 delito de asesinato con la agravante de odio ideológico. Tal como están las cosas de flexibles con la extrema derecha en España no deja de ser una buena noticia para empezar la semana, aunque a uno le habría gustado ver una de esas sentencias ejemplares con centenares de años de condena con que la legislación española permite adornar las penas a otros terroristas. Más que nada para que algunos españolitos se dieran cuenta que estos pasea banderas son de la misma calaña que los otros.
  • Por mi tierra los asuntos de la polis (bueno, de la Comunitat en general) siguen abandonados y nuestra marcha continúa a la deriva. La semana pasada el PP cerraba en falso el asunto de la simbiosis entre la trama Gürtel y el gobierno que lidera Francisco Camps con la destitución de Ricardo Costa. No obstante ese no es nuestro principal problema, pues el Consell es el primero que no ha dado su "solución" por buena, y en lugar de ponerse de una vez a resolver los problemas de la Comunitat -lastre más que locomotora de España, como no tienen vergüenza en asegurar- continúan dedicando todos sus esfuerzos a imposible tarea de lavar la imagen del President (más que una presidente manchado, es ya una macha con forma de presidente). Así el viernes pasado despedían su funesta semana anunciando una queja (¿?) al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y a la Fiscalía General del Estado contra el juez Baltasar Garzón y la fiscalía que instruye el caso Gürtel, del que aseguran que ha apartado pruebas que "exculparían" a Camps.
  • Éstas, si nos atenemos a lo publicado en algunos medios empeñados en lanzar un salvavidas a "el curita", saldrían de conversaciones entre los capos de la trama y sus abogados una vez ya se había destapado la investigación, estaban en prisión y sabían que eran escuchados. Tratar de convencer a la ciudadanía de que cabe dar a esas valoraciones la misma importancia que a las grabaciones en que los chorizos relataban cómo manejaban sus asuntos sin saber que estaban siendo vigilados, es considerar que somos bastante imbéciles. Tonto el que lo crea (parafraseando la pintada). Pero a eso se dedican en lugar de a reclamar unos presupuestos más dignos para la Comunitat, redirigir su política económica para alejarla del catastrófico modelo aplicado hasta la fecha, o vaya usted a saber qué multitud de tareas que tienen abandonadas mientras conspiran para hacerse con el mejor asiento cuando se produzca el relevo de Camps. Así nos va.
  • Cuando yo decidí estudiar periodismo lo hice porque tenía la ingenua inquietud de estar más cerca de la realidad y deseaba transmitirla, según la habían visto mis ojos, a los demás. Leyendo artículos como el de ABC de la pasada semana, tratando con un argumento ridículo de exculpar a Camps (según el diario, como Crespo dijo en una conversación que tenía que leerse el DOGV para acceder a un concurso público, resulta evidente que no tenía enchufe con la Generalitat, a pesar de los más de ocho millones de euros en contrataciones para campañas mediáticas obtenidos de la misma, muchos a través de contratos desmenuzados para evitar el control de les Corts), me pregunto qué impulsaría a sus autores a estudiar periodismo: ¿Acabar ejerciendo de perrito faldero del poder? Extraño pero factible.
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