13 octubre 2009

Vistazos - 13 de octubre

  • A la espera de que esta tarde el Consejo Regional del Partido Popular Valenciano ratifique su cese -anunciado vía sms el pasado viernes- Ricardo Costa se presentó esta mañana ante los medios de comunicación para dar su versión de por qué no ha dimitido de su cargo de Secretario General del partido en la Comunitat. Lo ha hecho, como es habitual en su partido desde hace meses, sin permitir preguntas, aunque cabe señalar que, a diferencia de lo que suele ser habitual, con lo apuntado por Costa en su discurso (aquí íntegro) quedaba prácticamente todo dicho. El número dos del PP afirmó que él era y es un mandado y que no hizo nada que no le ordenara el número uno valenciano, Francisco Camps, o el número uno nacional Mariano Rajoy. Que cuando él fue elegido secretario del partido éste y la Generalitat ya trabajaban con Orange Market. Que la contratación de la Generalitat con empresas privadas ni es ni fue nunca competencia suya, como tampoco lo fue la contratación de la empresa para las campañas del PP (responsabilidad de Vicente Rambla, vicepresidente primero del Consell). Del mismo modo, negó haber recibido el regalo de un lujoso vehículo, que aseguró haber comprado personalmente, y matizó que el regalo de un lujoso reloj del que se habla en las cintas de la investigación judicial fue obra del ex alcalde de Alicante Díaz Alperi, y no de ningún miembro de la trama corrupta que ahora se investiga. Finalmente, pese a considerar que nada de ello es constitutivo de delito alguno, Costa sí pidió disculpas a los militantes del PP por el tono y la actitud que se desprende de su intervención en las conversaciones telefónicas intervenidas por orden judicial entre él y los destacados miembros de la trama Gürtel; tono y actitud de las que se arrepiente y aseguró que se repetirían a la vista de lo sucedido. Costa pues, no renuncia a sus puesto ni a su escaño, ni pide disculpas a todos los valencianos (sólo se debe, como insiste en varias ocasiones, a los miembros del Partido Popular) pero a la vista de las investigaciones al menos reconoce su error por relacionarse con los miembros de una trama supuestamente delictiva. Aunque patético*, es más lejos de lo que ha llegado Francisco Camps hasta ahora. ¿Respaldará éste su versión o se lo llevará por delante como si no lo conociera de nada? Lo sabremos en breve.
  • Por lo pronto, y en respuesta a su declaración, ya ha salido en defensa de Costa el presidente de la Diputación de Castellón. "Él -por Costa- en su trabajo ha seguido las directrices del presidente y de los órganos superiores del partido. ¿Él por qué ha de presentar la dimisión si no ha hecho ninguna ilegalidad? Cada uno que asuma lo que tenga que asumir, y si hay alguno que está vinculado dentro de mi partido a esa trama mafiosa del caso Gürtel que asuma sus responsabilidades, porque, perdone, manzanas podridas hay en todas partes", declaró Carlos Fabra esta mañana a los medios. ¿Soy yo o el cacique de Castellón ha retirado hoy públicamente su apoyo a Francisco Camps? Menudo sainete.
  • Lamentablemente para los valencianos y para el resto del país en general, la podredumbre en la Comunitat Valenciana no se reduce a la trama Gürtel, sino que se extiende por todo un sistema democrático, en franca recesión. Por todos es conocida ya la manipulación que hace el gobierno autonómico de los medios de comunicación públicos, pero no lo es en cambio, cómo la extrema derecha campa a sus anchas en la Comunitat, ante la pasividad -o con la connivencia- de las autoridades locales y nacionales.
    "Debemos ser la única autonomía que celebra su día de fiesta con un acto oficial –la procesión cívica—en la que sólo desfilan algunas autoridades acompañadas por grupos de extrema derecha y fascistas (salvadas, o condenadas, las excepciones)."
    Lo escribía Martín Pacheco en su columna de ayer en Levante-EMV y yo lo ratifico palabra por palabra. Mientras que los medios de comunicación estatales se hacen eco anualmente de los incidentes que protagonizan pequeños grupos en las celebraciones autonómicas de Catalunya o Euskadi, jamás llegan a oídos de los españoles las agresiones que sufren los nacionalistas valencianos por parte de los nacionalistas españoles de extrema derecha en el día de la Comunitat, integrados junto a las autoridades y el resto de participantes del acto más destacado de la jornada. Sucede todos los años y este 2009 no ha sido una excepción. ¿Por qué ni la Policía Local ni la Nacional hacen nada para impedir la actuación de estos grupos terroristas? ¿Qué beneficio les reporta la actuación impune de la extrema derecha, Barberá (alcaldesa) y Peralta (Delegado del Gobierno)? ¿Van a exportar el modelo al resto del país?**
*Llegados a este punto cabe leer el texto que Julià Álvaro ha escrito en su blog al respecto de las excusas de Costa.
**De todo lo escrito sobre las agresiones (poco o nada en los medios convencionales), me ha gustado especialmente el post de Vicent Baydal. Se lo dejo enlazado aquí, por si les interesa.

La foto que -modificada- encabeza esta entrada, la firma Fernando Bustamante para Levante-EMV.
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