17 octubre 2009

Otra goleada

Desde el pasado lunes me ha venido zumbando en la cabeza la encuesta de intención de voto que ese día ocupó la portada de Público y que auguraba que, de celebrarse ese día elecciones, el PP dispondría de mayor número de votantes que el PSOE. El zumbido me lo generaban al menos dos motivos. El primero, que pese a que tanto el PSOE como el PP perdían votos (dos millones y medio los de Zapatero, medio millón los de Rajoy), estos no parecían ir a parar a ninguna de las otras fuerzas en liza. Vamos, que -citando a las alternativas más plausibles- ni IU, ni UPyD, se veían beneficiadas por esa desbandada*. El otro, estrechamente relacionado con el anterior, se debía a la incógnita de por qué el PSOE perdía tantos votantes. Me explico, que el PP, enfangado hasta las cejas en un asunto de corrupción sólo pierda a medio millón de sus votantes no extraña a nadie, pues está harto comprobado que sus simpatizantes sólo exigen ética fuera de sus filas. ¿Pero en el caso del PSOE? Obviamente, si entre sus antiguos votantes hubiera quien se considera de izquierdas, su conservadora gestión de la crisis supondría una clara invitación optar por otras opciones políticas que sí proponen medidas progresistas. Pero si nos atenemos a lo que dice la encuesta, los dos millones y medio de votantes que ha perdido el PSOE no han ido a IU, IPC, ERC, BNG o sucedáneos, por lo que no cabría suponer, que el conservadurismo mostrado por Zapatero y los suyos durante la presente legislatura sea el motivo de su huida.

Eso, que la encuesta reflejara una España en la que apenas hay gente de izquierdas, me zumbó toda la semana en la cabeza. ¿Podrá ser cierto eso? Y me zumbó hasta ayer -u hoy, según se mire- cuando el PSOE anunció que había llegado a un pacto con los conservadores del PNV y Coalición Canaria para aprovar sus conservadores presupuestos. Finalmente el PSOE, por enésima vez durante la crisis, evitaba tener que pactar con los grupos de izquierdas del hemiciclo cualquier enmienda progresista para obtener su apoyo y sacaba adelante unos presupuestos que bien podría firmar la bancada de enfrente. ¿Y qué reacción hubo ayer y hoy entre público -la calle- y crítica -la prensa-? Ninguna. ¿Es que no hay gente de izquierdas? Sí la hay, pero reconozcámoslo, somos muy pocos y, obviamente, ni un medio de la prensa española generalista enfoca la actualidad pensando en un punto de vista de progresista. La mayoría de la gente, lamentablemente, no atiende más que a lo que le enseñan, que no son más que dos partidos mayoritarios, travestidos a modo de dos clubs de fútbol antagónicos con los que "hay que simpatizar". Que uno parezca liderado por Alí Babá y el otro gobierne empleando las recetas de la oposición, para el personal es lo de menos. O estoy "con los míos o con nadie" es el pensamiento generalizado. Y así se disputa y se transmite el partido, aunque pocos cuenten y la mayoría no alcance a entender, que marque uno u otro, somos siempre los mismos los que recibimos los goles.

La viñeta de Vergara de hoy para Público es impagable**. Lamentablemente, la línea editorial del diario no es tan clara y concisa como la del dibujante.

*Cabe aquí apuntar que ni la una ni la otra se citaban en la portada, no sé si por no recibir el respaldo o con la intención del medio de que no se consideraran alternativas al bipartidismo.

**La de Fontdevila tampoco tiene desperdicio. Véanla.
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