07 octubre 2009

La única salida digna

Hace poco más de una semana Francisco Camps tuvo su última oportunidad. Dispuso de ella cuando, a pesar de que un informe policial filtrado a la prensa que revelaba la supuesta financiación ilegal del PP también le apuntaban a él, los medios afines a su partido -y los que no lo son tanto- se pusieron de acuerdo para reclamarle exclusivamente la cabeza del número dos del PP en la Comunitat, Ricardo Costa. Pero Camps rechazó establecer ese cortafuegos entre él y la trama, incluso tras reunirse con Mariano Rajoy. Hoy, después de que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid haya levantado el secreto de parte del sumario del caso Gürtel, la cabeza de Ricardo Costa es poca y Francisco Camps ya no está en disposición de exigir nada.

Estableciendo una sencilla regla de tres, si Mariano Rajoy puso -por poner un ejemplo reciente- al ex presidente gallego Emilio Pérez Touriño a los pies de los caballos por comprar para sus desplazamientos como presidente de la Xunta un caro coche blindado, ¿qué debería exigir mañana a Francisco Camps, el president de la Comunitat Valenciana y máximo representante de su partido en ella, a la luz de un sumario del que parece desprenderse -atendiendo a los fragmentos que ya han llegado a la luz pública- que ha utilizado su posición para beneficiar y verse beneficiado por una panda de delincuentes con el dinero de los valencianos? ¿Qué, los que son hasta hoy sus compañeros y le han defendido? Lo mínimo sería la renuncia a su acta como miembro de su partido; la suya y la del resto de miembros del PP estrechamente relacionados con la trama corrupta.

Y es que a Camps, al que cariñosamente llama "el hijo puta del Presidente" su "amigo del alma" Álvaro Pérez 'el bigotes', a estas alturas de la película sólo le queda una puerta abierta para defender su honradez: querellarse contra Crespo, Pérez y el resto de la trama de Orange Market, admitir cuanto menos que se dejó influir y engatusar por esa panda de delincuentes, y si le queda algún respeto por los valencianos y por el cargo que ocupa como President de la Generalitat, renunciar a él, aún tratando de convencernos de que actuó de buena fe. Es su única salida digna. No tiene ninguna más. ¿Tendrá algo de dignidad?
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