26 octubre 2009

La política del parche y 'Guatepeor'

  • No hace falta ser precisamente un lumbreras para dar por hecho, con el periodo de crisis que llevamos ya a cuestas, y a pesar de lo que nos queda, que el gobierno de Rodríguez Zapatero, y por tanto el PSOE, va a dejar pasar esta magnífica oportunidad -resulta paradójico que una crisis lo sea, pero es así- para aplicar políticas progresistas de cara a corregir el estropicio generado por el liberalismo puro y duro emprendido por sus antecesores y respaldado por ellos a su regreso al poder. Zapatero ha optado desde el principio por la política del parche, o lo que es lo mismo, plantear medidas (ya sean los "400 euros", con el Plan E, o con las subvenciones a la compra de automóviles) que maquillan los estragos de la crisis pero que no atacan de raíz y corrigen los errores del sistema económico y financiero español que nos condujo a ella. De ese modo el PSOE no molesta a los que "mandan", les mantiene en sus posiciones de privilegio, y espera a que, si el destino lo permite, aminore el temporal o se le aparezca la virgen en forma de Gürtel o similar. La última, pagar un nuevo soborno a las automovilísticas en forma de ampliación de la financiación a la compra de vehículos. O lo que es lo mismo, dinero de todos para los que pueden comprarse coche (¿y los que no pueden o tienen la sensatez de no permitirse el lujo de cambiarlo cada dos por tres?); dinero que a su vez acaba en los bolsillos de empresas que amenazan constantemente con abandonar el país para irse a otros parajes donde encuentren manos de obra más barata, cambio que haga que sus acciones coticen durante unos meses al alza. ¿Qué corrige esto a largo plazo en España? Nada en absoluto, pero da unos resultados tan bonitos en esa tabla que de sirve a muchos para equiparar de manera perversa el bienestar de los españoles a la venta de vehículos. Progresismo total.
  • Frente a estas medidas del gobierno sorprende, no obstante, que la prensa contemple al Partido Popular como una alternativa de gobierno capaz de plantear medidas sustancialmente mejores a las del PSOE. Y sorprende más cuanto se trata de un partido que gobierna en diversas comunidades autónomas, con competencias directas sobre su empleo y su economía, que marchan peor que el resto del país. Desde el punto de vista valenciano, la posibilidad de que el PP suponga una alternativa resulta ciertamente irrisoria. Y es que si el Plan E puede suponer una medida de dudosa eficacia (por las prisas, por no valorar el impacto de la inversión en la generación de empleo -que, al final y al cabo es decisión de los ayuntamientos, no del Gobierno-, etc.), no se puede negar que algo ha hecho, mientras que la alternativa del PP en la Comunitat, un desdibujado Plan Confianza anunciado escasos días después del de Zapatero, apenas ha destinado alguno de los miles de millones de euros que prometió al fomento del empleo para la elaboración de espots publicitarios que hablen del plan que no se ejecuta. Y así sigue mientras el gobierno central ya anuncia una nueva ola del Plan E y el empleo sigue en caída libre en la Comunitat hasta en los meses que, por medidas y efectos coyunturales, disminuye en el resto de España. Quizás la principal alternativa que ofrece el PP al PSOE es que, de regresar a la Moncloa, el recuerdo de Urdaci sería un alivio si trasladan la manipulación de los medios públicos que ejercen en la Comunitat. ¿Es esa la alternativa? No seamos ingenuos: en Guatemala ya está Guatepeor.
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