08 septiembre 2009

El problema de Ikea

Mientras Ikea genere estos problemas, hacer de la sustitución de la tipografía en su catálogo un asunto trascendental* resulta un poco hiriente. Que los medios convencionales, sobornados con sus anuncios, decidan mirar para otro lado, no me parece bien, aunque me resulta comprensible. ¿Pero nosotros? Ya está bien de difundir la imagen de buenrollismo de Ikea, que vende diseño barato, sí, a costa -entre otras cosas- de explotar a trabajadores en países sin legislación laboral.
"Las mujeres de esas fábricas proveedoras de Ikea trabajan entre 80 y 90 horas cada semana y no reciben un salario que les permite vivir con dignidad. Las condiciones de vida son muy difíciles para ellas. No pueden, por ejemplo, comer carne más que dos o tres veces por mes. Se les paga el mínimo legal: en India 37 euros al mes, en Bangladesh 11 euros al mes, en Vietnam 43 euros al mes y no hay sindicatos porque hay miedo a perder el empleo..."
Olivier Bailly, Jean-Marc Caudron y Denis Lambert, autores de 'Ikea, un modelo desmontable'.

*Sé que el blog de Diego Areso, que sigo con asiduidad, trata de diseño editorial, pero la excusa era buena para recordar los modos de la empresa sueca.

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