03 agosto 2009

El efecto llamada 2.0


En una región peninsular antaño conocida como Regne de València o País Valencià, y desde hace décadas -debido a su enorme influencia en el devenir político del país- como parte del "levante español", se ha venido produciendo en los últimos lustros un fenómeno que popularmente se bautizó con el nombre de "efecto llamada". Seguro que lo recuerdan. Se trataba del poder de atracción que ejercía la zona sobre los feriantes y vendecabras, tanto del país como de allende los mares, que acudían sabedores de que los gobernantes de la región estaban siempre dispuestos a dilapidar los fondos públicos en todo tipo de eventos de medio pelo. Así, en ese levante español, se multiplicaron las tierras míticas, las visitas de líderes religiosos, las carreras de veleros, las competiciones de hípica, de futbolistas retirados... todas las estupideces que nadie quería tenían cabida allí.

El por qué de que se compraran todos estos eventos, de que nadie pusiera freno a tanto despilfarro, no parecía tener explicación aparente, aunque muchos sospechaban que se podía deber a una tara de los gobernantes. Sin embargo, en los últimos años algunos medios de comunicación empezaron a ofrecer informaciones según las cuáles los ciudadanos pudimos conocer cómo la organización de estos eventos y las subcontrataciones para facilitar su realización, venía aparejada de regalos a los gobernantes por parte de las empresas contratadas y beneficiadas. Eso lo explicaba todo, aunque en países democráticos como Inglaterra, Francia, Venezuela o Bolivia, por citar sólo cuatro ejemplos, estos hechos serían constitutivos de delito. Ante la duda, parte de estos regalos pasaron a ser investigados hace unos meses por el Tribunal Superior de Justicia valenciano, para ver si su aceptación por parte de los gobernantes era también punible aquí. Y ha sido hoy el día en que los jueces levantinos ha determinado que es completamente legal que las autoridades valencianas reciban regalos de cualquier tipo y procedencia, independientemente de que ésta sea una empresa beneficiada con contratos públicos o una trama corrupta. Así pues, a falta de que la Justicia Española se decida a intervenir para impedirlo (investigando también a los jueces que han tomado esta decisión) o se erija en cómplice con su silencio, la Comunitat Valenciana estrena hoy una versión avanzada de su "efecto llamada". Bienvenidos piratas, estafadores y corruptores del mundo: esta es vuestra tierra.
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