04 agosto 2009

El día después

  • El Tribunal Superior de Justicia valenciano decidió ayer sobreseer la causa que pesaba sobre Francisco Camps y otros tres altos y ex altos cargos del Consell, por haber recibido valiosos regalos de una trama de empresas beneficiada con millones de euros en contrataciones por parte de la Generalitat, al considerar que esto no es constitutivo de delito. Sorprendentemente, los medios valencianos -y practicamente todos los del país- abren hoy prestando exclusivamente atención a la absolución de los imputados y no a lo que debería ser el objeto principal de interés de todos los españoles: que unos jueces consideren no punible lo que cualquier ciudadano, aquí y en la China Popular, considera un soborno; con lo que esto implica a la hora de determinar la salud democrática de un país.
  • Nos lo señalaba ayer el amigo Samuel Sebastià y la verdad es que es digno de mención. Para ejemplificar que Camps y compañía no recibían los regalos necesariamente por su cargo, los jueces apuntan en el auto (página 59) que hay casos similares, como el de unos guardia civiles que bebían y fornicaban invitados por un club de alterne cuya actividad debían vigilar, cuyos autores fueron exculpados de haber recibido estas invitaciones o regalos en concepto de soborno. Así pues, cabría decir que Camps, Costa, Betoret y Campos son, a jucio del TSJ, tan inocentes como los guardia civiles puteros.
  • Semejante demostración de impunidad, por lo que veo y leo, ha hecho cundir el desanimo de muchos ciudadanos valencianos. Es lógico, a nadie le es de buen gusto que sea precisamente su tierra el estercolero por el que empieza a pudrirse nuestro Estado de Derecho. Sin embargo, hoy es un día mejor que el 4 de agosto de 2008, porque hoy seguramente les costará más encontrar a un valenciano orgulloso de decir en voz alta que confía y respalda a estos individuos y sus actitudes. Respaldarlos da vergüenza y al que se atreva a hacerlo hay que sacarle los colores. No se me amilanen. Si no estamos perdidos.
Publicar un comentario