17 julio 2009

Una más

Anteayer, Natalia Estemirova, periodista rusa defensora de los Derechos Humanos (¿no debería eso ser una redundancia?) fue secuestrada en las calles de Grozny para aparecer horas después asesinada a balazos en un bosque de las cercanías de la capital chechena. Es sólo la última periodista incómoda al nuevo régimen capitalista* ruso que es eliminada, y seguramente el crimen, como la larga lista que le precede, quedará sin resolver. El asesinato de la periodista se produce tan solo nueve días después de que Barack Obama pasara por Rusia alabando la labor que en el país han realizado Vladimir Putin y su discípulo Dmitri Medvédev y sin realizar ninguna crítica a las sistemásticas violaciones a los Derechos Humanos que su gobierno ampara. Hoy, con una periodista muerta más en la cuenta del régimen de Putin, El País se acuerda en su editorial -que merece la pena ser leido y también difundo- de aquella visita y de aquel olvido. Lástima que (como todos los demás) no se acordaran tampoco entonces e hicieran de ello el punto fundamental de la visita. Sólo así cambiarían las cosas.

PD: Es muy difícil acceder a textos en español de la mayoría de los periodistas rusos asesinados, excepto en el caso de los de Anna Politkóvskaya, de la que se pueden encontrar fácilmente varios ensayos/grandes reportajes. Les recomiendo encarecidamente su lectura. No olviden que estas personas sacrificaron su vida para dejar escritas esas palabras.

*¿Por qué nadie escribe estas dos palabras -"régimen" y "capitalista"- juntas? Imagino que será porque como se han construido más regímenes dictatoriales para favorecer los intereses del capitalismo salvaje que para instaurar cualquier otro sistema económico, señalar lo habitual será una redundancia y sólo habrá que apuntar las excepciones. Si es por eso vale, aunque algo me dice que no van por ahí los tiros.
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