26 julio 2009

"Periodismo" de Arte Dramático

Criticar la oferta que brinda la TDT se ha convertido en los últimos tiempos, primeros de este nuevo modo de ver televisión, en un lugar común. Sin embargo, yo he de decir que desde que tengo el decodificador en casa veo más tele que antes. Sí, por un lado se ha multiplicado en mucho el nivel de bazofia que puede entrar en el hogar a través de la caja tonta -y más si uno vive en una comunidad autónoma como la valenciana, en la que se ha concedido la mayoría de licencias al facherío afín-, pero también se han colado de refilón propuestas como el canal 24H de RTVE o CNN+, que, sin ser la panacea, suponen un refugio muy válido cuando uno busca un poco de distracción sin vísceras y, al tiempo, sin apenas anuncios.

Yo estoy enganchado, si es que se puede llamar así a optar por estos canales los 45 minutos que dedico a la tele convencional al día. Y es que, independientemente de la hora que te detengas, igual te ves un documental, que un debate, una entrevista, un informativo más aséptico que los que ofrecen las cadenas generalistas, o un reportaje. Eso sí, las buenas intenciones y el aspecto informativo no deben invitarnos a postrarnos indefensos ante estos canales. Hoy mismo coincidí en 24H con un espacio llamado Natural, que parecía tratar de recoger noticias relacionadas con el medio ambiente sucedidas en distintas autonomías. La idea es buena, pero por desgracia el resultado adolece de los mismos males que padece la televisión actual (al menos la española). Les explico con lo visto hoy: el programa inicia con un resumen de sus contenidos y tras él, vemos a la chica mona que lo conduce y que introduce el primero de sus minireportajes: la puesta en marcha en Cuenca de un sistema de recogida de aceites caseros. La noticia es importante y muy interesante, pero el tratamiento es infame. ¿Preguntan a los expertos por la razón que motiva la recogida? Qué va. ¡Preguntan a la gente de la calle! Y ésta, como no podía ser de otra manera, dice lo que le da la gana: que si es bueno para las tuberías, que si tal, que si pascual. Nadie, y menos una voz autorizada, indica el motivo real e informa, que es de lo que se supone que se trata. Luego, cuando concluye la pieza y el protagonismo regresa a la conductora, esta no apunta nada al reportaje cojo, pues los presentadores ya no están ahí para hacer periodismo, sino para lucir tipo. Así es la televisión de hoy, y en su mejor versión. Lo que me extraña es que las facultades de periodismo estén llenas de jóvenes que desean acabar presentando estos espacios, cuando a donde deberían ir es a Arte Dramático.
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