29 junio 2009

Larsson, en su sitio

"¿Qué determina el éxito de Millennium? El esfuerzo de promoción de la obra de Larsson se relaciona con la sensibilidad del mercado editorial para captar la sintonía existente entre las propuestas del escritor y la ideología hegemónica: un supuesto centrismo, una socialdemocracialight, que necesita lavarse la conciencia a través de la denuncia del maltrato a las mujeres, de la maldad puntual de los especuladores o de viejos espías anticomunistas.

En estas novelas se consiente la explicitud, el subrayado del discurso político y el maniqueísmo panfletario que no percibimos como ideológico porque se considera "lo normal". Se manejan los tópicos difundidos desde los medios y la triste utopía de que la pudrición de nuestro sistema cuenta con responsables individuales: es posible cambiar todo sin que nada cambie demasiado. El efecto es tranquilizador y el lector se siente satisfecho de leer una literatura entretenida y de calidad que ejerce la crítica respecto a los problemas de nuestras sociedades. Ni lo uno ni lo otro."
Es el fragmento más esclarecedor del análisis que hace la escritora Marta Sanz (además de doctora en Literatura Contemporánea y crítica literaria) de la trilogía policiaca de Stieg Larsson. Análisis que un servidor, lector enfermizo de novela negra (de la más a la menos comercial), comparte plenamente. Pueden leer el artículo íntegro en el ejemplar de hoy de Público que, sinceramente, tiene muy poco desperdicio (desde la entrevista reportajeada al ciclista Bahamontes al reportaje sobre la mayor fosa abierta de víctimas de Franco durante y tras la Guerra Civil, pasando por la columna de Isaac Rosa dedicada a los vecinos del Cabanyal u, obviamente, la completa cobertura que da del golpe de Estado en Honduras).
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