12 junio 2009

España es de derechas

Viñeta de Eneko publicada en 20 Minutos el 1 de junio (vía Des de Llíria cap a Itaca).

Pese al vértigo que da el tiempo transcurrido entre los comicios y el día de hoy, y básicamente el desconocimiento de lo que se habrá dicho y escrito desde entonces del asunto, no puedo resistirme a comentar -aunque sea a vuelapluma- el resultado de las últimas elecciones españolas al Parlamento Europeo. Y es que, desde mi punto de vista, los resultados, obtenidos en un contexto social, político y económico tan señalado como el que vivimos (con una crisis del sistema que obliga a tomar las decisiones que sienten las bases de funcionamiento de nuestra sociedad durante las próximas décadas), ofrecen una primera y esclarecedora visión de nuestro país. Y esta no es otra que el hecho de que España es un país de derechas.

Así lo han expresado las urnas a través de los votos (presentes y ausentes) de los españoles, que han repartido sólo tres de los cincuenta escaños en disputa a partidos de izquierda. No menos significativo es que la mayor parte de los votantes se hayan inclinado por una opción de derecha reaccionaria encarnada por la lista encabezada por Mayor Oreja, o que la cada vez menos -se podría decir "nada"- socialista opción ofrecida por el PSOE sólo haya quedado a dos escaños del PP; un castigo menor por parte de su electorado, que refuerza la idea de la derechización del pueblo español, pues la falta de iniciativa social del gobierno socialista en las cuestiones debatidas en Europa (votaron junto a los populares en tres de cada cuatro iniciativas) no se ha castigado reforzando las opciones de izquierda, sino yendo a la playa, lo que supone no una protesta, ni una demanda de un cambio de rumbo, sino precisamente la asunción de que todo siga como está, o parecido.

Comentaba Javier Ibáñez en su blog el desacertado título de la columna del expresidente del Parlamento Europeo Josep Borrell publicada antes de los comicios en Público. "Después no se queje" titulaba el político, animando a los lectores a la participación en la elección de los miembros de un parlamento en el que se deciden importantísimos aspectos del devenir de la sociedad europea. Y, si como bien decía Javier, no votar no quita a los ciudadanos el derecho a protestar, cabe señalar que expresarse en los comicios como ha sucedido (apoyando activa y masivamente a partidos que administran un tipo de políticas, o apoyarlos pasiva y también masivamente no acudiendo a votar a las contrarias) sí que debe permitirnos a los que nos opusimos a ellas, diría más, nos obliga, a señalar a los que las apoyaron que fueron ellos los que decidieron por qué pasa lo que nos pasa. Y quizás, en la mayoría de ocasiones, que no deberían de qué extrañarse.

PD: Al margen de esta fotografía principal, los resultados ofrecen numerosas lecturas desde múltiples perspectivas. A nivel nacional, una podría ser la evidente incapacidad de la actual Izquierda Unida para volver a conectar con el electorado en una situación que le debería ser propicia. En el plano valenciano, la debacle del Bloc unido en la coalición de nacionalistas periféricos de derechas, ha propiciado resultados tan curiosos como que Esquerra Republicana haya cosechado más votos en Valencia. ¿Y de los resultados del PP en la Comunitat qué quieren que les diga? Nada ocurre por casualidad.
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