25 junio 2009

Entretenimiento y entretenimiento

Hoy hemos sabido que la Generalitat Valenciana ha decidido gastar 700.000 € de los valencianos a promover el turismo en la Comunitat en el programa Operación Triunfo. El modo, que los chavales aspirantes a estrellados perpetren e interpreten una horrorosa canción inspirada -al dictado- en las maravillas de nuestra tierra y su gente (descuiden, no se la voy a poner). Y dándole vueltas al asunto no he podido más que lamentar que esta reacción al batacazo del sector turístico al que nos ha conducido la gestión del Partido Popular en la última década, haya llegado una vez concluido el programa Casal Rock que emitía TV3; un espacio en el que, parodiando "academias" como la que ahora mantiene Telecinco, se reunía a un grupo de mayores -de setenta años- para que hicieran una gala cantando rock n' roll. ¿No habría sido más cool? Sí, habría llegado a menos público, pero para el rendimiento que se va a sacar a semejante desembolso, habría resultado mucho más barato. Vean, y luego les cuento algo más.



No sé qué les habrá parecido. Imagino que bien, aunque quizás a algún purista le ofenda que se bromee con el rock. No es mi caso. Al contrario, me parece un ejemplo muy interesante de las diferentes maneras en que se puede hacer televisión de entretenimiento: mientras en Telecinco se utiliza a los críos que participan en OT y se atonta a los espectadores insistiendo en el repertorio más mediocre de la música nacional e internacional; mientras que en TVE se sigue alimentando el mito de lo bien que vivíamos durante la dictadura con programas recordando canciones de aquella época (en lugar de explicar de una vez a los mayores -y también a los que no lo son tanto- por qué sonaba lo que sonaba y no otra cosa) en bodrios como Los mejores años; TV3 considera a los ancianos -y a su audiencia- gente con humor y capaz de romper tópicos, y los pone a cantar rock. Curiosamente, la noche de la gala de clausura TV3 reunió frente a la pantalla a más de 650.000 espectadores. Canal 9, al mismo tiempo, obtenía un share ridículo con un producto tan valenciano e iteligente como Gran Prix. Es lo que hay.
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