24 junio 2009

El futuro de la izquierda empezó ayer

Ayer, a poco que los españoles demostraran tener dos dedos de frente y un mínimo interés por la vida política y el destino de su país, podríamos decir que asistimos a un suceso que debería devenir por su notable significado, en un punto de inflexión en la historia política de España. No sé cómo lo tratarán hoy los medios, si como un nuevo ejemplo de torpeza política del ejecutivo socialista o minimizándolo para tratarlo como una mera disputa política por un puñado de votos (algo me dice que será esto último). Pero lo que se escenificó ayer en el Congreso (con el anuncio del PSOE de su apoyo a una moción presentada por IU-IPC y ERC en la que habría sido la primera medida económicamente de izquierdas llevada adelante por los socialistas desde su llegada al poder en 2004, y su posterior retirada alegando llos motivos más peregrinos) es la confirmación definitiva de que el PSOE ha abandonado definitivamente todo cariz socialista para asumir definitivamente como propio el ideario del neoliberalismo (cuyos intereses defiende junto a PP, CiU y PNV, partidos con los que alcanza continuamente los acuerdos necesarios para que en España no se aplique ninguna medida).

Obviamente todo se debió a una torpeza, pero con su rectificación, con la que primaba otras cuestiones a la de plantear la primera medida económica que beneficiaría a la mayoría de la población en detrimento exclusivo de las rentas excesivamente altas, el PSOE se situó como nunca antes en su historia -y sin ningún rubor- defendiendo los intereses de los más poderosos por delante de las necesidades del país. Semejante acción, sumada a todos los precedentes que apuntaban en ese sentido, no hace sino señalar que el PSOE no es ya, definitivamente, un partido de izquierdas. Ni las leyes sobre el matrimonio homosexual, el aborto o similares, asumidas del ideario progresista básico, deberían servir, a ojos del ciudadano mínimamente espabilado, para teñir de izquierdismo la imagen del partido de Rodríguez Zapatero, pues parecen adoptadas para escenificar una ficticia disputa entre PP y PSOE (y CiU, PNV y UPyD), partidos que a fin de cuentas, parecen básicamente de acuerdo en los intereses económicos que defienden. No, las opciones de izquierda, el futuro para la izquierda en este país, queda a la siniestra del PSOE, y seguir llamando y considerando al partido comandado por Zapatero un partido de izquierdas o progresista es, después del día de ayer, poner piedras en el camino hacia una sociedad más libre e igualitaria. Y si hay algún militante socialista al que todo esto le molesta, que no deje de protestar. En Ferraz, obviamente.
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