05 junio 2009

Cocaína y lucha de clases en el puerto de Valencia

Ayer tuvo lugar una de esas reuniones de clase donde empresarios y autoridades se rindieron homenajes y elogios automasturbatorios de cara a la(s) otra(s) clase(s). El presidente de la Generalitat Francisco Camps, como si de un cargo público ejemplar que no está imputado en el TSJ se tratara, asistió a la inauguración de la ampliación de las actividades de la empresa de operaciones marítimas y terrestres TCV Stevedoring Company. Le acompañaban, aparte del presidente de la Autoridad Portuaria de Valencia y de un consejero delegado de la empresa en cuestión, los ciudadanos Arturo Virosque, presidente de la Cámara de Comercio, Vicente Boluda (Grupo Boluda), Juan Roig (Mercadona), etc. Camps -en su habitual lenguaje superlativo de raíz cristiana que crea la imagen artificial, psicotrópica y alucinatoria de la ciudad de Valencia como un todo hiperprecioso y de referencia mundial (?)-definió el puerto de Valencia como "una de las grandes joyas de las infraestructuras de comunicación en Europa". También se refirió al "cruce de caminos" que supone la situación geográfica del puerto. Como siempre la imagen superlativa y opiácea transmitida por el Partido Popular valenciano tiene su otra cara. Una cara menos amable.

Esta "joya de las infraestructuras de la comunicación en Europa" es ¡la principal puerta de entrada de cocaína en el continente! Líderes en megaeventos absurdos y en importación de cocaína. Este interesante dato proviene de los informes anuales realizados por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD). A esto se añade otro dato no menos interesante y significativo: Aduanas sólo revisa físicamente 50 de los 4000 contenedores que salen diariamente del Puerto de Valencia. También hay que sumar otras 60 revisiones en el Puesto de Inspección Fronteriza. Total, que de los 4000 contenedores que salen diariamente del puerto sólo se revisan 110 (4000-110=3890 contenedores no revisados).

¿Preocupan estos datos a la Generalitat, al Ministerio del Interior, al Plan Nacional Contra la Droga? ¿Preocupan estos datos a alguien?

Un último apunte. En 1949 el sociólogo y criminólogo Edwin Sutherland acuñó la expresión "delito de cuello blanco" para referirse a los delitos cometidos por las clases más acomodadas. Es evidente que existe un doble rasero en la justicia para juzgar y condenar a estos individuos (llámese Javier de la Rosa o general Rodríguez Galindo. O Francisco Camps. O Carlos Fabra). Pues bien, en los Estados Unidos, la President's Comission on Organized Crime de 1986 demostró que la delincuencia de cuello blanco es cuarenta veces mayor que la que se maneja en los delitos ordinarios contra la propiedad (robos, atracos, latrocinio, falsificaciones y robos de coches)... Sería interesante que algún día salieran los datos equivalentes al caso español (con cuarenta añitos de desfase franquista de mamoneo y corrupción). Con el narcotráfico pasa un poco lo mismo que con los delitos de cuello blanco y la criminalidad ordinaria. Se reprime al pequeño traficante y al consumidor y luego sólo se revisan diariamente 110 contenedores de los 4000 que salen de la principal puerta (abierta de par en par) de la cocaína en Europa (que es nuestro puerto de Valencia).

¿Será porque los grandes narcotraficantes también son de esa clase a la que pertenecen empresarios y políticos? La clase a la que pertenecen Camps, Boluda, Roig y compañía. ¿Murió realmente la lucha de clases?


Alfred Manfredi i Torrecuadrada.
[La Tinta de los Escolares]
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