14 junio 2009

Aún quedamos unos miles


Ni más de 3.000 (cerca anduvo) ni los 150 que asegura la Policía Local (sólo por ofrecer una cifra tan notablemente errónea -podía haber dicho 500 y siendo falso habría sido más comprensible- alguien debería ser expulsado del cuerpo policial por discapacidad visual o intelectual manifiesta) fuimos los ciudadanos que nos congregamos ayer junto a las puertas del Palau de la Generalitat para mostrar nuestra repulsa y desprecio por la prostitución y el uso indebido del Gobierno valenciano. No lo tuvimos fácil. Hasta última hora se sumaron trabas interpuestas por las autoridades locales, autonómicas y estatales, hasta el punto de que, cuando uno llegaba a la plaza donde estaba programada la convocatoria, allí se daban todo tipo de concentraciones excepto la supuestamente permitida. De modo que uno llegaba a la plaza de la Virgen buscando manifestarse frente al mangoneo institucional y se encontraba con una inusitada exposición de figuras del Corpus repartidas estratégicamente por el recinto para ocupar el mayor espacio posible y, ojo, con una masiva concentración de estudiantes de Erasmus realizando una batalla de almohadas que, pese a no estar -imagino- solicitada a Delegación del Gobierno, no fue disuelta por los antidisturbios (si no entienden la ironía, pueden leer esto).

El caso es que el cambio de emplazamiento a la contigua plaza de Manises, frente a la fachada de la Generalitat, seguramente restó miembros a la concentración. Al igual que lo haría, de cara a las conciencias más remilgadas, la presencia de banderas cuatribarradas portadas por grupos que se adhirieron a la protesta y que parecen no ser conscientes de que éstas -ni la de la capital, ni la republicana, ni una de Iron Maiden (estas últimas no se vieron)- no venían al caso. Defectos de forma que no excusan la ausencia en el evento, por otro lado, de formaciones y agrupaciones sociales autodenominadas engañosamente "valencianistas". Por algo será. Quizás planteen una manifestación similar la próxima semana, aunque por ahora no hay noticia (y sería del todo ridículo). De la concentración de ayer sí la hay hoy en la prensa, el día después, para confirmar lo que era obvio: que si los medios no se hacen eco seriamente de una manifestación -con lo serio que era el trasfondo de ésta- el gran público no se entera de su existencia o la toman como los medios la tratan, de broma. Generalitat y Ayuntamiento sabrán recompensarlo con numerosas piezas de publicidad institucional que pagamos todos a escote. No obstante, junto a los organizadores y los grupos políticos y sociales adheridos, estuvo un buen puñado de ciudadanos anónimos que se pudo dar por un día el gusto de mediante pacíficos cánticos -"Costa a Fontcalent, Camps a Picassent" o "Te quiero un huevo, hazme un traje nuevo"- romper la espiral del silencio de la mayoría cómplice y silenciosa que ampara tanto mangoneo. Una mayoría que ayer se vio representada en algunas personas -pocas- a las que se vio riuborizarse al ver pasar junto a ellos al grupo de manifestantes (cuando dimos varias vueltas al Palau de la Generalitat), seguramente porque su mente les pedía unirse pero su cuerpo se lo impedía. Fue ese uno de de los mejores momentos, y valió la pena. A dos mil y pico ciudadanos de Valencia y alrededores*, un puñado más que no acudieron por algún motivo, y otros tantos que no se enteraron, todavía nos supone una prioridad importante que no se haga un uso corrupto de nuestras instituciones. Alégrense, podríamos ser menos.

*Y sin que los convocantes o las organizaciones adheridas prometan empleos a cambio de la asistencia, que si no lo petan.

Si le dan a "Read more" podrán ver alguna foto más.






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