11 mayo 2009

Hechos, no promesas


S. empezó el 2008 con un buen empleo, que le dejaba un sueldo de poco más de mil euros mensuales. Un lujo. Pero antes del verano se le acabó el contrato de seis meses y la empresa en la que trabajaba, que de renovarle debía hacerle contrato indefinido, prescindió de sus servicios aprovechando las facilidades de nuestro sistema laboral. Pero S. es bueno, y no tardó en encontrar un nuevo empleo, aunque no de jornada completa, con el que no llega a mileurista. Hace unos días a S. le llegó el borrador de la declaración. Pese a haberle retenido lo normal en ambos empleos, el documento indica que por sus ingresos en 2008, inferiores a los mil euros al mes, debía pagar más de 1.000 €, a sumar a lo ya retenido. El motivo, haber cotizado en dos empresas más de mil euros.

C. en cambio, aunque preparada, no tuvo en 2008 la suerte de S., y no encontró trabajo estable en lo suyo. Como decenas de miles de jóvenes españoles, y como cada día más veteranos trabajadores del país, se pasó el 2008 realizando trabajos de baja cualificación y mal remunerados en empresas de trabajo temporal. La media de sus ingresos difícilmente alcanzaría los 800 euros mensuales. Hace unos días también recibió su borrador. Hacienda le reclama más de 600 euros al haber trabajado a través de dos ETTs por importe superior a 1.000 euros en 2008.

Como S. y C. hay centenares de miles de españoles, cada vez más, que trabajan en varias empresas al año para reunir un jornal, debido a la mal llamada flexibilidad laboral. Mantener un empleo es cada vez más difícil, por lo que esa medida fiscal, pensada hace muchos años para penar el pluriempleo, ha quedado obsoleta (ahora perjudica básicamente a los más humildes). Cuando ayer puse un informativo en televisión y escuché a los locutores decir que José Luis Rodríguez Zapatero se había ubicado "netamente a la izquierda", pensé que había anunciado la supresión de medidas como ésta -o similares, que se pueden tomar centenares- y endurecido a cambio las economías muy altas. Sin embargo, los locutores se referían a frases pronunciadas en un mitin en Madrid. En él, el lider del PSOE decía que se posicionaba con los pobres, con los asalariados, con los más desfavorecidos. Pero eran sólo palabras, y muy parecidas a las que lanzó en su discurso de la victoria tras las últimas elecciones generales. Sin embargo, cabe señalar que desde que gobierna, todas las medidas fiscales adoptadas por su gabinete -desde la supresión del Impuesto de Patrimonio al cheque bebé, que da igual a ricos que a pobres- han beneficiado casi exclusivamente a los más pudientes, y muy poco a las clases medias y bajas. Ahora se rumorea que, de cara al inminente debate sobre el estado de la nación, el presidente ha preparado una medida verdaderamente de izquierdas para recuperar la confianza del electorado. Les garantizo que, de ser así, seré el primero en salir aquí corriendo a alabarla, pero hasta que llegue ese momento llamemos a las cosas por su nombre. Y definamos a nuestros gobernantes por sus hechos, no por sus promesas.
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