06 mayo 2009

El secreto mejor guardado

Se lo dijo hace unos días la vicepresidenta De La Vega a los diputados del Partido Popular en el Congreso: "Si tienen una fórmula secreta contra el paro, ¿por qué no la aplican en las comunidades en que gobiernan?". Pese a lo que tardó en decírselo -podría habérselo espetado hace ya más de un año- lo cierto es que razón no le faltaba a la vicepresidenta, porque o bien los peperos no tienen ni idea de como frenar la sangría de puestos de trabajo o, si lo saben, son tan ruines como para guardarse el secreto y hundir el país y a sus ciudadanos en la miseria para que, secuestrados (y con el síndrome de Estocolmo), regresemos a sus manos.

Las cifras del paro conocidas ayer vinieron a refrendarlo una vez más, aunque sin ofrecer nada diferente a lo que vienen diciendo desde hace meses: fórmulas sumamente eficaces para acabar con el paro no gasta por ahora nadie, pero fórmulas para generarlo sí las hay y las han empleado algunos (sin exclusividad de siglas) con eficacia. La excesiva dependencia del ladrillo era una fórmula para falsear las cifras temporalmente y generar desempleo a la larga, pero a ella se aplicaron con esmero no pocas comunidades autónomas. Murcia, la Comunitat Valenciana y Aragón (estas dos últimas -de distinto signo político- empeñando además sus activos en fuegos fatuos para aumentar aún más la burbuja) son las que más la emplearon para falsear sus cifras y son sus ciudadanos también, invariablemente desde hace meses, los más perjudicados por la sangría de empleos. Es lo único que indican las cifras de desempleo de forma clara y contundente, pero pasan los meses y nadie somete a los responsables autonómicos del especial recrudecimiento de la crisis en algunas comunidades al escarnio público. ¿Por qué?
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