14 abril 2009

Republicanos en la encrucijada

El pueblo madrileño celebra la proclamación de la 2ª República el 14 de abril de 1931 (foto Luis Ramón Marín).

78 años se cumplen hoy de la proclamación de la Segunda República, el último momento histórico en el que la sociedad española se rigió por un sistema democrático, con sus virtudes y sus defectos, más moderno y libre que el resto del mundo. Y hoy, como viene sucediendo desde hace años, esta efeméride es pasada por alto por las instituciones del país para ser apenas recordada con pequeños actos organizados por partidos con escasa representación electoral, o reducidos grupos de personas que lucharon por defender aquella democracia de las garras de una dictadura que nos arrastró a una miseria social y ética cuyas consecuencias, a día de hoy, aún padecemos.

Ese contraste entre el olvido oficial y el mínimo y muchas veces cutre (especialmente en el caso de algunos partidos políticos sin medios y sin astucia para lanzar sus mensajes) recuerdo particular, provoca, por contraste, que la memoria de la República se asocie de cara a las nuevas generaciones -y también a las viejas, que ya han asistido a muchos años de lavado de cerebro- a un momento anecdótico, cuando no, por culpa de un falaz revisionismo, como una provocación "radical" que los fascistas tuvieron que "solucionar". ¿Pero qué hacer? ¿Renunciar al recuerdo? ¿Sumarse al olvido de quizás el último capítulo histórico del que los españoles podrían sentirse orgullosos? La decisión a nivel particular es sencilla, pero a nivel de partidos y organizaciones, una mala o endeble exposición de ese recuerdo y esa reivindicación, podría ser más contraproducente que favorable al objetivo de valorar aquel episodio y la futura restauración en España de una república. Una difícil encrucijada que se da, cabe recordarlo especialmente hoy, con un PSOE en el gobierno que, lejos de aprovechar la posición que le ha brindado la ciudadanía para reivindicar un hito como éste, dedica sus esfuerzos a reinventar la historia a más gloria del heredero por designación directa del dictador Franco. Es lo que hay.

PD: Mientras, como conocemos a través de Escolar, tiene que ser la alcaldía de Casares, un pequeño pueblo malagueño, la que salga a exigir la debida austeridad, y más en los tiempos que corren, con los gastos estatales para la Casa Real. Y tratan de convencernos de que la Transición ya acabó. Sería un consuelo si acabara de empezar.
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